El
encuentro con el diablo
Cierto hombre devoto, convencido de que era un sincero Buscador
de la Verdad, emprendió un largo curso de disciplina
y estudió.
Tuvo numerosas experiencias, bajo diversos maestros, tanto
en su vida interna como en su vida externa, durante un considerable
período.
Un día estaba meditando cuando, de repente, vio al
Diablo sentado a su lado: -¡Lárgate, demonio!
-exclamó-, no tienes poder para dañarme, ya
que sigo el sendero de los elegidos.
La aparición se desvaneció, pero un hombre
realmente sabio que pasaba a su lado le dijo tristemente:
-Ay, amigo mío, has injertado el esfuerzo sobre bases
tan inseguras, como son tu temor, tu codicia y tu autoestima,
que has llegado a la última experiencia posible.
-¿Y cómo es eso? -preguntó el buscador.
-Ese diablo es, en realidad, un ángel. Diablo es únicamente
como tu le viste. En adelante será mejor que recuerdes
a menudo este proverbio: "Valiente es el ladrón
que lleva una lámpara en su mano".
(Este cuento aparece
en varias recopilaciones de relatos de la tradición
sufí.)
|