El
valor de la estatua
En cierta ocasión, entre las colinas vivía cierto
hombre que poseía una estatua tallada por un anciano
maestro. Estaba apoyada al lado de la puerta, con la cara
contra el suelo. Y él nunca se fijaba en ella.
Cierto día pasó junto a su casa un hombre de
la ciudad, un sabio. Y viendo la estatua, preguntó
al dueño si la vendía. El dueño respondió
riéndose: Quién va a querer comprar esa estatua
horrible y sucia. Y el hombre de la ciudad contestó:
Te doy por ella esta moneda de plata. El otro quedó
estupefacto, pero contento.
A lomos de un elefante trasladaron la estatua a la ciudad.
Y al cabo de varias lunas el hombre de las colinas visitó
la ciudad; caminando por las calles vio una gran multitud
ante una tienda y a un hombre que a voz en grito chillaba:
¡Venid, acercaos y contemplad la estatua más
hermosa, más maravillosa del mundo. Sólo cuesta
dos monedas de plata contemplar la más maravillosa
de las obras maestras.
El hombre de las colinas dio al punto las dos monedas de
plata y entró en la tienda para contemplar la estatua
que había vendido por una sola moneda.
(Del libro
"El Vagabundo" Gibrán Jalil Gibrán.
Ediciones Jucar.)
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