ARTRITIS INFECCIOSA

ARTRITIS REUMATOIDEA
ARTROSIS (OSTEOARTRITIS)
ESPONDILOATROPATIAS
FIBROMIALGIA
GOTA
LUPUS ERITEMATOSO SISTEMICO
OTRAS ARTROPATIAS
POLIOMISITIS

REUMATISMO EXTRARTICULAR

SINDROME DE SJOGREN
SINDROME DE SUPERPOSOCION

 

 
 

ENFERMEDADES - ARTRITIS REUMATOIDEA

 

Síntomas

El comienzo de la enfermedad puede coincidir con una situación de stress psíquico o físico. Los síntomas articulares pueden estar precedidos por un cuadro general con fatiga, poco apetito, dolores musculares, temperatura elevada. En la mayor parte de los casos el inicio es insidioso.

1-
Manifestaciones articulares:

La afectación articular característica de las AR es la de una poliartritis simétrica (a ambos lados del cuerpo que compromete pequeñas y grandes articulaciones como manos, pies, rodillas, codos, hombros, caderas e incluso articulaciones como las temporomandibulares.

El paciente refiere fundamentalmente : dolor, tumefacción articular, limitación de la movilidad, y característicamente rigidez articular después del reposo ( envaramiento matinal) La duración de esta última manifestación en la enfermedad no tratada es de varias horas, mejorando progresivamente con el movimiento y con el control de la enfermedad.

La palpación de las articulaciones inflamadas demuestra aumento de la temperatura local y una consistencia blanda que revela la naturaleza sinovial de la tumefacción articular. Esta se debe a la hipertrofia de la membrana sinovial en proporción variable según el grado de actividad inflamatoria.

El compromiso de manos es característico. Las articulaciones afectadas son las metacarpofalángicas (MCF), interfalángicas proximales(IFP), y carpos; las interfalángicas distales (IFD) están respetadas en la artritis reumatoidea del adulto, en cambio, pueden estar comprometidas en la ARJ. El proceso inflamatorio persistente extendido a estructuras tendinosas puede producir deformidades características de la AR.
• Butonniere: es una deformidad en flexión de la falange media con hiperextensión a
partir de la IFD.
• Cuello de cisne: hiperextensión de la IFP y flexión a partir de IFD.
Pulgar en Z: existe una subluxación palmar de la primera falange por sinovitis de
la MCF con hiperextensión de la distal.
Ráfaga o desviación cubital: la desviación cubital se produce a partir de las MCF y
puede afectar a los últimos 4 dedos.
Subluxación radiocubital inferior: la extensión del proceso inflamatorio a los
elementos de sostén de la articulación puede llevar a la dislocación dorsal del cúbito, y a una preponderancia de los extensores radiales con migración radial del carpo. Se constituye el signo de la "tecla de piano", que se comprueba al comprimir dorsalmente la cabeza del cúbito luxada, obteniéndose la reducción articular acompañada de dolor. Al descomprimir, vuelve a su posición de dislocación.

La inflamación persistente a nivel del carpo puede derivar en procesos compresivos del nervio mediano (síndrome del tunel carpiano.

Los pies están frecuentemente comprometidos en el curso de la AR. Las metatarsofalángicas (MTF) están muy frecuentemente afectadas y pueden ser las primeras articulaciones en evidenciar erosiones. Puede haber subluxación de la cabeza de los metatarsianos con pérdida del arco transverso y pie cavo por contracción de la fascia plantar. Al colapsar el arco pueden producirse callosidades en la zona ventral correspondiente a la cabeza de los MT. Los dedos del pie pueden adoptar una posición en martillo. Característicamente, la 1º MTF puede sufrir una progresiva deformación en valgo, desarrollando un hallux valgus ( juanete) y en la 5º un juanetillo.
La sinovitis de las articulaciones mediotarsianas y tibioastragalinas, sumado al espasmo de los músculos peroneos pueden dar un pie plano valgo y pronado.
La articulación tibio-talar también puede afectarse con tumefacción a nivel de los tobillos.

Los codos son otra localización posible de la AR, produciéndose una pérdida en la extensión de los mismos. La perpetuación de la inflamación y las alteraciones eventuales del eje pueden provocar neuropatías por atrapamiento del cubital o de la rama radial.

A nivel del codo pueden observarse también inflamación en la bursa (bursitis).

A nivel de los hombros pueden afectarse las articulaciones glenohumerales, la acromioclavicular, el manguito de los músculos rotadores, con dolor y limitación en la movilidad.

Las rodillas son localización frecuente del proceso reumatoideo. A la palpación con el dorso de la mano se verifica aumento local de la temperatura. Puede observarse la tumefacción del área por incremento del líquido sinovial. Cuando este es escaso, puede demostrarse con el signo de la onda. Cuando éste es mayor, se pone en evidencia con la maniobra del choque rotuliano.

Un signo de aparición temprana es la hipotrofia de cuádriceps, producto del dolor que le causa al paciente la movilización de la rodilla inflamada. La persistencia del proceso inflamatorio puede llevar a una actitud en flexión de la/las rodillas afectadas. Puede haber alteraciones en el eje, especialmente deformidad en valgo.
La presión aumentada en la rodilla inflamada lleva el líquido hacia atrás y se puede constituir el denominado Quiste de Baker. Se visualiza sobre todo con el paciente de pie y visto desde atrás.

Las caderas pueden comprometerse en la AR y el paciente referir dolor a nivel del pliegue inguinal o del muslo e incluso a veces como dolor de rodilla reflejo.
Las articulaciones temporomandibulares se afectan con frecuencia, especialmente en los pacientes con AR más grave.

La artritis cricoaritenoidea se expresa por dolor de garganta y ocasionalmente disfonía.

La columna cervical es el segmento de la columna potencialmente más afectado con mayor frecuencia en la AR, particularmente a nivel de las dos primeras vértebras cervicales (C1-C2 La inflamación persistente puede provocar una subluxación atlanto-axoidea. El desplazamiento anteroposterior es más frecuente que el lateral. El paciente puede referir dolor cervical posterior, parestesias en manos y signos neurológicos por compresión medular, llegando en casos graves a signos piramidales y trastornos de la marcha. Los pacientes con esta complicación tienen un riesgo anestésico aumentado que requiere ser tenido en cuenta para prevenir daño medular durante las operaciones.
El compromiso de la columna dorsal y lumbar es muy poco común en AR. En casos avanzados puede haber osteopenia y erosiones de articulaciones sacroilíacas, pero sin anquilosis ósea.
2-

Manifestaciones extraarticulares:

La AR puede cursar con síntomas constitucionales tales como astenia, pérdida de peso, hipertermia (especialmente en los brotes evolutivos de inflamación articular)
También puede tener localizaciones extraarticulares de la enfermedad que avalan el carácter sistémico de la misma.

• Nodulos subcutáneos: son un rasgo característico de la AR (fundamentalmente de los pacientes con factor reumatoideo positivo). Se observan en el 25-30% de los casos. Correlacionan con severidad pero no necesariamente con actividad de la enfermedad, son indoloros.

Se localizan primariamente en el tejido subcutáneo de zonas que soportan presión, como codos, occipucio, sacro, tendón aquiliano, aunque también pueden observarse en otras áreas. (incluyendo órganos profundos como pulmón, corazón, etc). Pueden persistir o involucionar, ulcerarse e incluso infectarse.

Están conformados por un área central de necrosis fibrinoide, rodeada por una zona de histiocitos y fibroblastos dispuestos en empalizada y una zona externa con células inflamatorias crónicas.

Existe un cuadro designado como nodulosis reumatoidea que se da sobre todo en hombres, con gran cantidad de nódulos reumatoideos y escasa o nula sinovitis. También el metotrexate es una causa posible de aparición de nódulos reumatoideos.

• Oftalmológicas: la queratoconjuntivitis sicca es el compromiso ocular más frecuente de la AR. Algunos pacientes tienen sólo ojo seco, en tanto otros tienen los síntomas típicos del sindrome sicca, que incluye sensación en los ojos de cuerpo extraño, quemazón, descarga mucoide.

La epiescleritis es otra de las manifestaciones oculares que pueden tener los pacientes con AR, y en general se presenta durante la actividad de la enfermedad. Puede ser nodular o difusa y se acompaña de ojo rojo y doloroso. La escleritis es menos común y se vincula a AR de larga evolución, artritis activa y frecuentemente a vasculitits. Puede progresar a escleromalacia. Medicamentos utilizados para el tratamiento de la AR pueden ocasionar daño ocular: los corticoides pueden causar cataratas y glaucoma, los antimaláricos queratopatía y sobre todo retinopatía, y las sales de oro depósitos conjuntivales y corneanos.

• Hematológicas: es muy frecuente la presencia de anemia en pacientes con AR. Puede ser normocítica normocrómica pero también hipocrómica. En éste último caso puede estar vinculado a trastornos en la producción, en la absorción, e incorporación de hierro. Pero también a pérdidas digestivas por medicación ( especialmente AINE). En períodos de actividad de la enfermedad puede haber trombocitosis como reactante de fase aguda.

La aparición de una leucopenia impone descartar toxicidad por drogas o el desarrollo de un síndrome de Felty [AR + (bazo y ganglios agrandados-anemia-trombocitopenia-leucopenia con neutropenia)].

• Pulmonares: el compromiso pulmonar en la AR es frecuente, aunque puede ser subclínico. Puede verificarse pleuritis en hasta el 50% de las autopsias de los pacientes con AR. Fibrosis intersticial difusa puede observarse en casos severos. Nódulos parenquimatosos pueden aparecer en el pulmón de pacientes seropositivos para factor reumatoideo y también nódulos subcutáneos en diferentes localizaciones, son habitualmente periféricos en cuanto a su localización y pueden llegar a cavitarse. En casos de nódulos pulmonares es obligatorio realizar diagnóstico diferencial con neoplasias, tuberculosis, micosis.

El síndrome de Caplan se caracteriza por AR, nódulos pulmonares, desarrollados sobre una neumoconiosis inducida por aspiración crónica de polvo de sílice, oro o asbesto.

• Neurológicas: las neuropatías por compresión (entrampamiento) son un rasgo característico de la AR, más común en los cuadros con mayor grado de sinovitis local. Se producen cuando los nervios son comprimidos por la sinovial inflamada o por depósitos amiliodes contra una estructura fija. Los nervios mediano y tibial posterior son los más frecuentemente involucrados, a nivel del tunel carpiano y del túnel tarsiano. La percusión sobre los mismos puede desencadenar síntomas (hormigueos, sensación de electricidad, dolor) Estos síntomas se acentúan espontáneamente durante la noche. El tratamiento médico (incluyendo infiltraciones locales) puede ser efectivo, pero de persistir el cuadro puede ser necesario recurrir a la cirugía. También a nivel del codo puede comprimirse el nervio cubital.

• Cardíacas: la pericarditis es la manifestación cardiaca más común de la AR. Por lo general es asintomática. Es excepcional una pericarditis crónica constrictiva. La afectación del miocardio se da en casos de AR grave y por lo general de larga evolución . Puede expresarse como miocarditis inespecífica, fibrosis, vasculitis ( que puede conducir a cuadros isquémicos), amiloidosis.
Valvulitis pueden ser hallazgos ecocardiográficos o de necropsia de las reumatoideas graves, pero usualmente no cursan con repercusión clínica

• Renales: la AR habitualmente respeta los riñones, aunque hay descriptos casos de glomerulonefritis y de nefropatía membranosa de bajo grado, por la enfermedad en sí. Siempre que haya afectación renal clara en un paciente con AR hay que descartar
1) que no se trata de otra patología o que se haya producido un viraje a otra
enfermedad del tejido conectivo.
2) toxicidad por drogas : AINEs, drogas modificadoras de enfermedad (sales de oro, penicilina, ciclosporina, especialmente)
3) desarrollo de amiloidosis. la amiloidosis puede complicar la AR de larga
evolución.

La proteinuria es un hallazgo frecuente en estos casos. La amiloidosis secundaria a AR puede afectar también al corazón, hígado, vasos, intestino, piel, y dar neuropatías por entrampamiento.

• Vasculitis: vasculitis de pequeños vasos está íntimamente relacionada con muchas de las manifestaciones de AR. La vasculitis sistémica que complica a la AR es afortunadamente poco común. Ocurre en cuadros de larga evolución, seropositivos, nodulares. Puede no haber sinovitis activa cuando aparece vasculitis. Se expresa por lesiones e infartos cutáneos, neuropatías múltiples, vasculitis coronaria, etc.

 

Desarrollo del tema:
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  CAUSAS
  SINTOMAS
  DIAGNOSTICO
  TRATAMIENTO

 

 
 

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