Artritis
reactivas: Fiebre Reumática
Es una enfermedad sistémica que se
caracteriza por reacciones inflamatorias diseminadas del tejido
conectivo que afectan el sistema osteoarticular, cardiovascular,
nervioso y la piel.
Se presenta como una complicación tardía de
una infección faringoamigdalina causada por el Streptococo
ß hemolítico del grupo A de Lancefield.
La infección estreptocóccica precede el brote
inicial o las recaídas de la enfermedad, existiendo
siempre un período latente de una a tres semanas desde
el comienzo de la infección faríngea al comienzo
de la enfermedad reumática.
Causas
La patogenia de la enfermedad se
desconoce. Se postula de acuerdo con los datos epidemiológicos
e inmunológicos que el estreptococo responsable de
la faringitis desencadenaría una respuesta inmune con
formación de anticuerpos que reaccionarían en
forma cruzada con epitopes del corazón, el SNC, el
ácido hialurónico, etc. o sus toxinas actuarían
como superantígenos. La población susceptible
presenta un aloantígeno relacionado con la célula
B identificado con anticuerpos monoclonales (D8/17). La relación
con otros HLA aún no está definida.
Incidencia
Se presenta con mayor frecuencia entre
los 5 y 15 años, con incidencia similar en ambos
sexos (excepto la corea y la estenosis mitral, que son más
frecuentes en mujeres). Las condiciones de hacinamiento y
la falta de higiene favorecen la diseminación de las
infecciones faringoamigdalinas aumentando en estas circunstancias
la frecuencia de la fiebre reumática.
La infección reumática es la causa más
frecuente de morbimortalidad cardiovascular entre los 5 y
25 años en países como la India o en el continente
Africano.
En los países desarrollados su incidencia disminuyó
aún antes de la era antibiótica al mejorar las
condiciones de vida. La incidencia en países desarrollados
es de 5 casos por c/100.000 habitantes y 50 por c/ 100.000
en los no desarrollados.
Los pacientes que padecen el primer
episodio de fiebre reumática tienen mayor posibilidad
que la población general de presentar una reactivación
o recaída (siempre luego de una nueva infección
estreptocóccica). Su recurrencia es del 50% al año
y disminuye gradualmente hasta un 10% luego del quinto año.
Síntomas
La fiebre reumática se manifiesta con 3 síndromes
clínicos que permiten sospechar el diagnóstico
por ser muy característicos de esta enfermedad. Ellos
son la poliartritis, la carditis o la corea que pueden presentarse
aislados o combinados entre sí o asociados a otras
manifestaciones. Se describen a continuación sus características
particulares.
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Poliartritis
La manifestación inicial
de la fiebre reumática puede ser el dolor y la
tumefacción articular. La artritis involucra grandes
articulaciones: rodillas, tobillos, codos, muñecas
y con menor frecuencia compromete las caderas. Las articulaciones
se presentan edematizadas, con aumento de la temperatura
local, enrojecidas, con dolor a la palpación y
movilización. Se caracteriza por ser migratriz.
Los síntomas se presentan en una articulación,
persisten en ella entre uno y tres días comenzando
a remitir al tiempo que el proceso se inicia en una articulación
diferente en rápida sucesión, coexistiendo
articulaciones que comienzan el proceso inflamatorio,
otras en período de estado y otras en remisión
al mismo tiempo. Este cuadro es autolimitado, no deja
secuela y cede espontáneamente en dos a cuatro
semanas. Es importante recordar que la poliartritis de
la fiebre reumática se inicia en relación
con el antecedente de infección estreptocóccica,
nunca mas allá de los 35 días, ni es persistente.
Una vez que remite no deja secuelas en las articulaciones. |
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Carditis
Es una pancarditis (el proceso inflamatorio abarca el
pericardio, el miocardio y el endocardio) Indica que existe
un proceso inflamatorio activo y debe diferenciarse del
cuadro secuelar.
La incidencia de carditis en el primer ataque de fiebre
reumática es del 40-90%. El diagnóstico
de carditis se basa en la
la presencia de un soplo orgánico ausente con anterioridad,
agrandamiento cardiaco, falla cardiaca congestiva,
frote pericárdico o derrames. El proceso origina
inicialmente incompetencia valvular y trastornos hemodinámicos,
si persistente se convierte en las formas crónicas
y orgánicas de insuficiencia y/o estenosis valvular
típicas de la fiebre reumática. Por ello
dependerá del tratamiento oportuno la evolución
con o sin secuelas como valvulopatías, cardiomegalia
o pericarditis. |
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Corea
Se manifiesta tardíamente entre los dos y seis
meses del inicio de la fiebre reumática, con un
largo período de latencia por lo que nunca coexiste
con la artritis. Es un desorden neurológico que
cursa con cambios de carácter, labilidad emocional,
disminución de la fuerza muscular, movimientos
involuntarios e incoordinados de cara manos y pies que
desaparecen durante el sueño. Si se presenta dura
entre una semana y dos años. Su evolución
es autolimitada y remite sin secuelas. |
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Eritema
marginado
Es un rash multiforme que dura menos de 48hs, es evanescente
e indoloro. Se localiza en el abdomen, el pecho y las
superficies de flexión proximal de los miembros.
Puede coexistir con artritis, carditis o corea. |
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Nódulos
subcutáneos
Son redondeados, firmes, indoloros y móviles. Se
localizan en prominencias óseas o sobre tendones
extensores de manos y pies. Ocurren por brotes, desaparecen
en pocos días aunque pueden durar una a dos semanas.
Se asocian con frecuencia a carditis severa. |
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Otras manifestaciones:
- Fiebre es alta durante la primer semana, luego decrece
aun sin tratamiento, puede persistir tres a cuatro semanas.
- Dolor abdominal inespecífico que se produce al
comienzo de la enfermedad o antes que sea definido el
compromiso poliarticular.
- Neumonía aparece en el curso de una carditis
severa, es indistinguible del edema pulmonar o la alveolitis
asociada a distress respiratorio.
- Palidez, hematuria o epistaxis que son poco frecuentes
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Diagnóstico
No existe ninguna manifestación
clínica o prueba de laboratorio que por sí sola
establezca el diagnóstico de fiebre reumática.
Cada manifestación es variable
en su forma de presentación y puede encontrarse aislada
o asociada a las demás.
Las manifestaciones más características se agrupan
en los llamados criterios de Jones (1992). Cuando se
presentan combinadas dos o más de ellas indican que existe
alta probabilidad de que la enfermedad esté presente.
El diagnóstico se basa en la demostración de
una infección estreptocóccica previa más
la presencia de al menos dos criterios mayores o un criterio
mayor y dos menores.
| CRITERIOS
MAYORES |
CRITERIOS
MENORES |
| Poliartritis |
Clínicos:
artralgias, fiebre, antecedente de un episodio previo
de fiebre reumática |
| Carditis |
Laboratorio:
reactantes de fase aguda (leucocitosis) |
| Corea |
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| Nódulos
subcutáneos
(ERS, PCR) |
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| Eritema
marginado |
ECG
: PR prolongado |
Demostración
de una infección estreptocóccica previa:
A través de la serología para estreptococo
ß hemolítico grupo A, el cultivo de fauces
o antecedente de escarlatina
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A través de la serología para estreptococo
ß hemolítico grupo A, el cultivo de fauces o
antecedente de escarlatina
Exámenes complementarios
Los exámenes complementaros son útiles para
reconocer el primer episodio de fiebre reumática y
sus recurrencias. Nos permiten además excluir otras
enfermedades, monitorear el proceso inflamatorio y evaluar
la extensión y severidad del compromiso cardíaco.
Se solicitan las técnicas que permitan evidenciar la
infección estreptocóccica, los análisis
hematológicos y bioquímicos que reflejan el
proceso inflamatorio, las radiografías y exámenes
cardiológico para la detección y seguimiento
de las complicaciones.
Demostración de la infección
estreptocóccica
Se solicitan:
a) Cultivo de fauces es positivo en el 25% de los pacientes
en período agudo. Cuando la artritis se presenta los
gérmenes ya no se encuentran en el organismo.
b) Evaluación serológica: consiste en la titulación
de anticuerpos contra componentes extracelulares del estreptococo
ß hemolítico grupo A.
Existen diferentes técnicas para su determinación:
Titulación de Antiestreptolisina O (ASTO): Se considera
normal una titulación entre 150 y 250 unidades Todd.
Sin embargo en niños en edad escolar se observan valores
de 300U.T, que solo indican el contacto de la población
infantil con el germen. Por ello es importante el seguimiento
de la curva de anticuerpos, que nos indicará si se
trata de una infección reciente: la respuesta aguda
comienza en forma gradual y progresiva elevando los títulos
a partir de la primer semana posterior a la infección estreptocóccica
con un pico máximo entre la cuarta y quinta semana.
El descenso del título es gradual, se normaliza en
el dos a tres meses y puede persistir hasta seis meses aunque
los microorganismos hayan sido eliminados del organismo, su
persistencia depende de la hiperreactividad del huésped.
Por lo tanto un aumento en la titulación de dos o más
diluciones en dos muestras tomadas una al inicio del cuadro
y la segunda entre la segunda y cuarta semana es considerado
demostrativo.
El test de streptozime o látex directo determina anticuerpos
contra una mayor variedad de antígenos estreptocóccicos.
Entre los reactantes de fase aguda, la eritrosedimentación
y la PCR se encuentran elevadas, reflejando el proceso inflamatorio.
Son útiles en el seguimiento y para monitorear recaídas.
Los pacientes pueden presentar además leucocitosis,
hipoalbuminemia, hiperß2 e hipergammaglobulinas.
En el ECG se encuentra prolongado el segmento PR o hay alteraciones
a nivel del QT o ST, QRS de bajo voltaje que reflejan la miocarditis
o pericarditis subyacente.
La ecografía cardiaca permite monitorear la
evolución de un derrame o la función cardiaca.
En las radiografías de tórax se evaluar, si
se realizan placas sucesivas, las modificaciones en la silueta
cardiaca (derrames, agrandamiento, etc.).
La determinación de anticuerpos monoclonales D8/17
en linfocitos B no se usa en la práctica clínica.
Curso pronóstico e historia
natural
El curso de la fiebre reumática es variable. En general
existe una secuencia característica y predecible de
presentación de las manifestaciones mayores: la artritis
y el eritema marginado son manifestaciones tempranas, la carditis
y los nódulos subcutáneos intermedias y la corea
tardía.
La mayoría de los ataques comienzan con fiebre y síntomas
articulares, la carditis si se presenta lo hará en
las primeras semanas (hasta la 4° o 5° ) La duración
del ataque o brote es menor de tres meses, si existe carditis
severa puede continuar hasta 6 meses.
La fiebre reumática no ocurre si la infección estreptocóccica
se previene o se trata. El pronóstico de los pacientes
sin carditis en el primer episodio es óptimo y empeora
si ésta se presentó.
Tratamiento
Consiste en la indicación de antiinflamatorios, antibióticos
y reposo, variando según la forma clínica. De
acuerdo a ello se agrupa en 6 clases:
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clase
1: |
poliartritis o corea sin
carditis |
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clase
2: |
carditis sin agrandamiento |
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clase
3: |
carditis con agrandamiento |
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clase
4: |
arditis con insuficiencia |
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clase
5: |
carditis reumática crónicamente
activa |
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clase
6: |
alvulopatía reumática
residual con o sin antecedente de fiebre reumática.
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Antiinflamatorios:
Se emplean en todos los estadios con actividad inflamatoria
(Clases 1 a 5)
La respuesta a AAS o AINE es espectacular, la persistencia
de la artritis por más de 6 semanas obliga a descartar
otro diagnóstico.
AAS : en la clase 1 con artritis y la clase 2. Se administra
durante 2 a 4 semanas, disminuyendo gradualmente la dosis
si el proceso es controlado.
Prednisona:
Se agregan a los AINE en las clases 3-4 y 5 cuando la respuesta
no ha sido satisfactoria y para el tratamiento de la carditis.
La dosis es según el peso del niño
El descenso de los corticoides se adecua a la respuesta clínica
y se asocia a la indicación de AAS, monitoreando además
los reactantes de fase aguda.
Para la clase 1 con corea solamente, se emplean tanquilizantes
(clorpromazina, haloperidol
Antibióticos:
Se denomina prevención secundaria a la indicación
de antibióticos como profilaxis continua para evitar
la reinfección estreptocóccica de quienes han
padecido un brote de fiebre reumática en cualquiera
de sus formas clínicas.
El tiempo de profilaxis es hasta los 21 años (en menores
de 16), o durante 5 años luego del último ataque
o de por vida si hay secuelas valvulares.
Prevención primaria corresponde al tratamiento antibiótico
de las infecciones estreptocóccicas que evitan que
el paciente tenga el primer brote de la enfermedad.
Las personas en contacto estrecho con el paciente deben realizar
cultivo de fauces, de no ser posible los mayores de 3 años
con síntomas de vías aéreas superiores
deben recibir tratamiento.
Reposo
La duración depende de la clasificación por
clases:
Clase 1: se indican cuatro semanas
de reposo en pacientes con artritis. En los que presentan
corea deben guardar reposo hasta la desaparición de
los síntomas neurológicos.
Clase 2: estos pacientes tienen
indicación de reposo absoluto durante dos meses y continuando
por dos a tres meses más con reposo relativo, evitando
esfuerzos durante 1 año.
Clase 3: Se debe prolongar el
reposo absoluto por dos a tres meses, continuando con dos
a tres meses más de reposo relativo, evitando esfuerzos
durante 1 año
Clase 4 y 5: reposo absoluto
durante 6 meses, relativo 6 meses y evitar esfuerzos según
la evolución clínica.
Criterios de alta y curación.
Las siguientes manifestaciones reflejan una enfermedad activa:
hipertermia, taquicardia persistente, nuevos soplos, pericarditis,
insuficiencia o agrandamiento cardíaco progresivo,
fibrilación auricular, poliartritis, síndrome
coreico, eritema marginado o nódulos subcutáneos.
Por lo cual el control y ausencia de estos síntomas
indicaría que el cuadro ha sido satisfactoriamente
manejado. Debe corroborarse además la normalización
de los reactantes de fase aguda y los signos de actividad
en el electrocardiograma. El ASTO elevado no significa actividad
de la enfermedad.
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