Artritis Séptica
La artritis séptica es la
enfermedad infecciosa articular que resulta de la invasión
de ésta cavidad por gérmenes. Ello provoca
inicialmente una reacción inflamatoria, supuración
y finalmente la destrucción articular.
El pronóstico es bueno si el tratamiento se inicia
en los dos o tres primeros días, luego la destrucción
articular será progresiva.
Son sinónimos los términos artritis infecciosa,
séptica, supurada o purulenta. Los gérmenes
involucrados con mayor frecuencia son las bacterias.
Incidencia
La frecuencia de presentación de la artritis séptica
depende de la población en estudio. El huésped
puede ser un paciente inmunocompetente o inmunodeprimido.
Los pacientes con alteraciones en los mecanismos de defensa
por una enfermedad sistémica previa o por una patología
localizada son más propensos a la colonización
bacteriana y desarrollo de una artritis séptica (ej.:
artritis reumatoidea, LES, diabetes, tumores, hipogammaglobulinemia,
HIV, traumatismos, enfermedad articular, infecciones previas,
etc.).
La capacidad de los gérmenes para invadir la cavidad
articular determina la posibilidad de que la infección
se presente e influyen en su grado de severidad. Por ello
la incidencia de artritis séptica aumentará
cuando se realizan procedimientos invasivos que alteran las
barreras de defensa naturales del huésped, facilitan
el acceso de los gérmenes al organismo constituyendo
una “puerta de entrada” facilitada. La persistencia
y acción de los microorganismos dependerá del
resto de las condiciones del huésped. Por ello, deberán
investigarse entre los antecedentes personales los factores
predisponentes o de riesgo:
La incidencia de artritis séptica aguda y sus complicaciones
disminuyen con la indicación temprana de antibióticos,
las medidas preventivas durante los procedimientos quirúrgicos
(asepsia, profilaxis antibiótica, etc.) y si se evitan
las maniobras instrumentales innecesarias o se corrigen los
factores de riesgo asociados.
Formas de presentación
La enfermedad infecciosa puede comprometer
una o más articulaciones. Se denomina monoarticular
cuando afecta una articulación y poliarticular cuando
compromete cuatro o más.
En la mayoría de los casos de artritis séptica
el compromiso es monoarticular, en el 15-20% es poliarticular.
La articulación comprometida con mayor frecuencia es
la rodilla (40-50% de los casos). Con menor frecuencia afectará
la cadera (13-20%), el hombro (10-15%), la muñeca (5-8%),
el tobillo (6-8%), el codo (3-7%) o las pequeñas articulaciones
de manos y pies.
El 84% de los pacientes que presentan infección poliarticular
tienen un factor de riesgo asociado (ver cuadro 13.2). En
estos casos la mortalidad involucra al 30-40% de los pacientes
a diferencia de la presentación monoarticular que ocurrirá
solo en el 4 - 8% de ellos.
Si bien la artritis séptica es un proceso infeccioso
localizado tiene una importante repercusión sistémica.
Por lo tanto la presentación clínica dependerá
de los signos locales y la magnitud de las manifestaciones
generales.
Los signos locales son: el dolor articular,
el calor, la tumefacción y la limitación de
los movimientos.
Tanto la distensión de la cápsula articular
como el aumento del líquido intra- articular provocan
dolor. El paciente tenderá a flexionar la articulación
dolorosa para ampliar las dimensiones de la cavidad articular,
logrando una menor distensión de la cápsula
con la misma cantidad de liquido sinovial. La palpación
y los movimientos exacerbarán el dolor.
Las manifestaciones clínicas sistémicas reflejarán
el proceso séptico. Ellas son la fiebre, los escalofríos,
la hiporexia, la apatía y el decaimiento general que
acompañan a la congestión de los tejidos articulares
en el 80% de los casos.
En el laboratorio se podrá observar leucocitosis con
neutrofilia, eritrosedimentación acelerada y aumento
de otros reactantes de fase aguda.
Según la edad del paciente prevalecen los signos locales
o estos pasan a segundo plano siendo manifiestos los sistémicos.
En el período neonatal y la primera infancia las manifestaciones
de tipo séptico predominan sobre el cuadro local. En
niños mayores y adultos los signos locales dominan
el cuadro clínico. Los niños no refieren el
dolor, pero sí se objetiva una marcada limitación
en los movimientos (pseudoparalisis), movimientos compensatorios
que evitan mover el segmento comprometido e irritabilidad
con o sin fiebre. La infección es más frecuente
en grandes articulaciones del miembro inferior (cadera, rodillas
o tobillo).
En el grupo infantil las condiciones que pueden acompañar
la artritis infecciosa son la otitis media, los catéteres
o vías EV, meningitis u osteomielitis adyacente. La
artritis séptica acompaña con frecuencia a la
osteomielitis debido a la relación de los vasos que
irrigan el hueso y el cartílago en crecimiento a través
de las ramas metafisarias y epifisarias comunicadas entre
sí, permitiendo la extensión del proceso.
En los adultos los síntomas locales dominan el cuadro
clínico, pero éste puede modificarse cuando
existen condiciones co- mórbidas que alteran las defensas
del huésped enmascarando o dificultando el reconocimiento
del compromiso local o agravando los síntomas sistémicos.
Algunas de estas condiciones son: la artritis reumatoidea,
la diabetes, los tumores, la anemia, el lupus, las enfermedades
hepáticas, las infecciones en piel, la hemofilia, las
prótesis articulares, la cirugía articular previa,
las artrocentesis reiteradas con o sin infiltración
local de esteroides, el uso de drogas EV, etc.
En los ancianos las infecciones son más frecuentes
cuando existe patología articular previa. El decaimiento
y deterioro del estado general aparecen agregados a los síntomas
locales que muchas veces el paciente ya presentaba y solo
se intensifican levemente con lo cual el paciente no advierte
que podría tratarse de una complicación infecciosa.
Las articulaciones más comprometidas son rodillas,
caderas u hombros. Los factores que aumentan el riesgo de
una infección a esta edad son la diabetes, tumores
enfermedades reumáticas, alcoholismo, fallo renal,
enfermedad pulmonar crónica, etc. Solo el 10% presentará
fiebre y el 30% leucocitos. La eritrosedimentación
está muy aumentada, siendo los cultivos (líquido
sinovial o hemocultivos) positivos en la mayoría de
los casos. En la mayor parte de los pacientes se puede identificar
otro foco infeccioso como fuente de origen de los gérmenes
(infección urinaria, neumonía, osteomielitis
o inoculación directa por trauma o herida).
El daño articular permanente es importante con pérdida
de la capacidad funcional o progresión a osteomielitis
en el 30 % de ellos.
Presentaciones atípicas:
Algunas localizaciones pueden ser pasadas por alto por ser
menos sintomáticas en los siguientes casos:
a) En pacientes con procesos
inflamatorios articulares previos en quienes la tumefacción
y el dolor son persistentes la una infección sobre agregada
puede no ser obvia (ej: quiste poplíteo en AR).
b) Los pacientes que reciben
inmunosupresores, los ancianos o los drogadictos pueden mostrar
menos evidencia de inflamación.
c) En articulaciones situadas
profundamente en el cuerpo tales como cadera, articulación
sacroilíaca, púbica, esternoclavicular, manubrioesternal,
etc. (localizaciones más frecuentes en drogadictos)
faltarán los signos locales.
d) En pacientes con alteraciones en los mecanismos inmunes
que favorecen la infección por gérmenes menos
frecuentes (Salmonella en LES, Pseudomonas en drogadictos)
Patogénesis
Las bacterias deben alcanzar la membrana sinovial para que
la artritis séptica se produzca y puede hacerlo por
5 vías diferentes:
| 1- |
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Por vía hematógena
desde un foco infeccioso extra-articular: se trata
de abscesos, heridas en piel, infecciones odontológicas,del
tracto respiratorio superior o inferior, infecciones urinarias,
digestivas o endocarditis. En algunos casos el foco es
inaparente. |
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| 2- |
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Desde un foco osteomielítico
en la metáfisis o epífisis ósea:
esta vía es frecuente en los niños menores
de 1 año en quienes los vasos epimetafisarios no
están ocluidos como ocurre posteriormente con el
crecimiento. |
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| 3- |
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Vía linfática:
Un proceso infeccioso cercano se disemina por esta vía
por ejemplo en heridas infectadas de piel partes blandas
postraumáticas o post- quirúrgicas. |
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| 4- |
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Infección iatrogénica
por una punción articular diagnóstica
o terapéutica por falta de asepsia. |
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| 5- |
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Por una herida penetrante
con un objeto sucio, mordida de un animal donde se laceran
los tejidos e ingresan gérmenes. |
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Una vez que las bacterias alcanzan la cavidad articular se
multiplican y son fagocitadas por las células sinoviales,
algunas son destruidas, otras forman microabscesos. Las que
llegan por vía hematógena también forman
microabscesos que luego se abren en la cavidad articular.
El proceso incluye una reacción inflamatoria con migración
de leucocitos al foco, exudación de proteínas,
aumento del flujo sanguíneo local y proliferación
de la membrana sinovial que se vuelve tumefacta. La liberación
de enzimas líticas y productos bacterianos tiene efectos
locales y sistémicos: dañan el cartílago,
activan procesos de destrucción y el sistema de coagulación
causando trombosis sub- sinoviales y depósitos de fibrina
sobre el cartílago y la sinovial. La isquemia y la
necrosis permiten la formación de nuevos abscesos,
amplificando el proceso. Este puede persistir luego de erradicar
los microorganismos.
Infecciones en prótesis
Dos tercios de las infecciones protésicas ocurren dentro
del año de realizada la operación y se deben
a inoculación intra operatoria de bacterias o bacteriemias
post- quirúrgicas. La tasa anual de infecciones protésicas
tempranas (ocurridas en los primeros 12 meses) es del 2% y
las infecciones tardías del 0,06%. Se manifiestan como
aflojamientos protésicos o sepsis. Los factores que
favorecen éste tipo de infecciones son la presencia
de focos infecciosos distantes, el uso de corticoides, las
operaciones prolongadas, el retardo en la cicatrización
o la presencia de enfermedades articulares como la artritis
reumatoidea o la psoriasis. El uso de antibióticos
profilácticos y las medidas de asepsia disminuyen las
infecciones. Los gérmenes involucrados son el Stafilococo
Aureus (50%) o flora mixta.
Infección gonocóccica
diseminada
La Neiseria gonorrhoeae es un diplococo gram negativo que
produce artritis en pequeñas articulaciones de las
manos, muñecas, codos, rodillas, tobillos y raramente
el esqueleto axial. Se presenta en pacientes jóvenes,
sexualmente activos con fiebre durante 5-7 días acompañada
de escalofríos, lesiones en piel (petequias, pápulas,
pústulas, bullas hemorrágicas o lesiones necróticas),
poliartritis migratriz y tenosinovitis que evolucionan hacia
una mono u oligoartritis persistente. El 80% de los pacientes
tiene infecciones genitourinarias (uretritis, prostatitis,
cervicitis) o faringitis asintomáticas.
Se tomarán cultivos de las lesiones de piel, aparato
genitourinario, articulaciones comprometidas y hemocultivos
en medios enriquecidos (Thayer Martin o Chocolate-Agar). El
tratamiento debe iniciarse en todo paciente febril con tenosinovitis
o franca artritis aún sin los resultados del cultivo.
Se indica ceftriaxona 1gr./dia por 7 días si el germen
es sensible a penicilina se indican 10 a 20 millones de unidades
por día o ampicilina 4gr/ día por 7 días.
Exámenes complementarios
La artrocentesis es obligatoria en todos los pacientes cuando
se sospecha una infección.
Tanto el examen macroscópico, microscópico como
el cultivo del líquido sinovial aportan información
muy importante.
El análisis del líquido sinovial revela un fluido
intensamente inflamatorio con más de 50.000 células
en el 70% de los casos y ente 20.000 y 50.000 en el resto,
con un recuento diferencial mayor o igual al 85% de neutrófilos.
En las primeras horas los recuentos pueden no ser significativos
pero aumenta el número y porcentaje de células
inflamatorias con la persistencia del cuadro. La glucosa del
líquido sinovial desciende al 50% del valor plasmático
y el ácido láctico aumenta debido a la utilización
de la glucosa y su conversión anaerobia en ácido
láctico con descenso del PH del líquido sinovial.
Pueden coexistir cristales lo que no descarta el proceso infeccioso.
El cultivo es el criterio diagnóstico fundamental,
es positivo en el 50-75% de los líquidos sinoviales
investigados y a veces es el único método que
permite identificar el agente etiológico. Se debe enviar
material para cultivo de otros focos infecciosos o áreas
que sean “puertas de entrada” sospechosas. Los
hemocultivos son útiles; son positivos con frecuencia
variable (10-60%) según el germen y el momento en que
se recolecta la muestra. El cultivo de la membrana sinovial
es positivo en dos tercios de los casos de artritis séptica.
En neonatos y niños mayores de 2 años el Stafilococo
aureus y Streptococos del grupo B son los gérmenes
más frecuentes.
Entre los 6 meses y los 2 años es más frecuente
el Haemofilus influenzae. La Neisseria meningitidis causa
menos del 10% de las infecciones pero es el germen más
frecuente cuando el cuadro es poliarticular.
Los análisis de sangre permiten detectar una eritrosedimentación
y PCR habitualmente elevadas y leucocitosis con desviación
a la izquierda en el 50% de los casos.
En la artritis séptica temprana la radiología
convencional solo muestra tumefacción de partes blandas
y signos de aumento del fluido local. Es relevante su investigación
inicial para descartar focos de osteomielitis y para el seguimiento.
Los cambios destructivos se hacen evidentes a partir de los
diez a catorce días. Consisten en la osteopenia difusa,
disminución del espacio articular denominada pinzamiento
(refleja la destrucción del cartílago) erosiones
y focos de osteomielitis subcondral. Se deben a la liberación
de enzimas proteolíticas, formación de metabolitos
tóxicos, edema y congestión local sumados a
la acción mecánica que ejerce el aumento de
presión en la cavidad articular por el acumulo de líquido
sinovial que a su vez comprime los tejidos generando mayor
desequilibrio circulatorio y metabólico lo cual deteriora
la vitalidad de los tejidos. La presencia de gas sugiere una
infección por E. Coli o anaerobios.
La centellografía con Tecnesio 99 muestra el aumento
del flujo sanguíneo local en la membrana sinovial séptica
y el hueso metabólicamente activo. Es útil en
articulaciones profundas donde el examen clínico no
puede evidenciar el proceso inflamatorio. Es un examen muy
sensible pero poco específico ya que es positivo en
procesos inflamatorios no infecciosos. La centellografía
con galio o leucocitos marcados muestra una concentración
aumentada en los sitios de acúmulo de proteínas
y leucocitos. La combinación de datos de la centellografía
con Tc 99 y Galio aumenta la sensibilidad diagnóstica.
En los casos de reemplazo protésico, la centellografía
es positiva hasta un año después de su colocación
en ausencia de infección local. Luego se vuelve positiva
cuando hay aflojamiento o una nueva infección. El galio
no es sensible para las infecciones protésicas.
Diagnóstico
El dolor y la tumefacción monoarticular deben ser evaluados
de inmediato para identificar a aquellos pacientes que requieren
tratamiento urgente y agresivo ante la sospecha de una artritis
séptica. Las infecciones bacterianas tienden a evolucionar
con un curso progresivo.
Deberá interrogarse a cerca de procedimientos invasivos
realizados en fecha reciente y otros factores predisponentes
ya que constituyen antecedentes relevantes.
El examen físico detallado permite reconocer si la
inflamación local involucra el espacio articular (artritis)
o es una inflamación periarticular (bursitis, tendinitis,
celulitis). En la artritis la tumefacción se localiza
rodeando la articulación comprometida y limita el rango
de sus movimientos en todos los planos. La limitación
en un solo plano que se exacerba solo con los movimientos
activos y no con los pasivos sugiere una patología
periarticular. Se deberán buscar signos extra- articulares
de otras enfermedades y solicitar los exámenes complementarios
que confirmen la infección, descarten la asociación
con otras patologías a la vez que permitan evaluar
los factores que favorecen la infección. El diagnóstico
de artritis séptica en pacientes con artritis reumatoidea,
gota u otra patología articular inflamatoria es más
difícil por la superposición de signos semiológicos.
El diagnóstico será confirmado con los exámenes
complementarios. El hallazgo de cristales en el líquido
sinovial no invalida el diagnóstico de infección
ya que ambas patologías pueden coexistir.
Tratamiento
Se indican antibióticos para el tratamiento etiológico
de la artritis, antiinflamatorios no esteroideos y punciones
articulares para el manejo del dolor y la tumefacción
articular así como reposo y rehabilitación según
la evolución del paciente.
Antibióticos:
Las decisiones terapéuticas deben ser tomadas de inmediato,
y en ocasiones antes de que los resultados confirmatorios
se encuentren disponibles. Siempre se tomaran muestras de
líquido sinovial para ser examinado.
Una vez remitido para su análisis la selección
inicial del antibiótico se basa en: la localización
del proceso infeccioso articular, la edad y antecedentes del
paciente con especial atención a la presencia de focos
sépticos extra- articulares y factores comórbidos.
La tinción de Gram en el líquido sinovial siempre
es orientadora.
El régimen de antibióticos debe ser corregido
según el resultado del cultivo y la sensibilidad del
germen. Los antibióticos deben administrarse por vía
parenteral durante una a dos semanas seguidos por la vía
oral en dosis divididas. La duración del tratamiento
depende de la respuesta clínica. El Steptococo y el
Haemofilus usualmente requieren dos semanas de tratamiento.
El Stafilococo requiere tres o más. Este tratamiento
es suficiente y no requiere de la administración local
de antibióticos. Sin embargo la articulación
comprometida debe ser drenada a diario, para facilitar la
evolución favorable y evaluar las características
del liquido sinovial y la negativización de los cultivos.
Reposo y movilización temprana:
Los pacientes con articulaciones doloridas adoptan posturas
en flexión que posteriormente dificultan la rehabilitación
por lo cual debe prestarse especial atención a las
posiciones de reposo y permitir, al reducir la efusión,
los movimientos pasivos y activos en todo el rango de los
movimientos articulares así como ejercicios de elongación.
La respuesta al tratamiento depende de varios factores entre
ellos el tiempo de demora antes de inicial el tratamiento,
el número de articulaciones comprometidas, el estado
inmune del huésped, la edad, la sensibilidad del germen
al antibiótico, la duración de cultivos positivos,
la necesidad de drenaje o intervenciones quirúrgicas
para controlar la infección articular y los focos extra-articulares.
| TRATMIENTO
DE LA ARTRITIS SEPTICA
|
|
Drenaje
diagnóstico- terapéutico |
Extracción
inicial de líquido sinovial para análisis
físico- químico y bacteriológico,
así como para disminuir la tensión intra-
articular |
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Tratamiento
antibiótico: |
siempre
al comienzo por vía parenteral vía parenteral
1-2 semanas, completando 3 o 4 semanas por vía
oral adecuación del antibiótico según
antibiograma |
|
Artrocentesis |
En
el momento de la sospecha clínica y se repite
para evaluar la evolución de las características
del líquido sinovial y reducir la presión
intraarticular |
|
Movilización
articular temprana |
|
Artritis virales
Las infecciones virales pueden cursar con artralgias, artritis
aguda o crónica.
El número de pacientes con artralgias o artritis post-
virales es significativo, pero el diagnóstico raramente
se confirma por serología en fase aguda o aislamiento
viral debido a que la consulta es tardía. Los cuadro
son autolimitados y solo en ocasiones persisten aunque la
infección viral resuelva. Algunos virus implicados
son: los virus de la hepatitis B y C, parvovirus B19, HIV,
rubéola, alpha virus, varicela, paperas, adeno y coxackievirus.
Parvovirus: B19 es el virus causal de la
llamada 5ta. enfermedad. Cursa con exantema malar y un rash
geográfico en torso con un cuadro de tipo gripal. En
los niños el 10% presenta artralgias y el 5% artritis,
siendo estos síntomas mas frecuente en adultos (78%).
La distribución es símil reumatoidea (muñecas,
MCF, IFP, rodillas, tobillos) incluso presenta rigidez matinal.
Resuelve en el 90% de los casos en 2 semanas.
Hepatitis: El virus de la hepatitis B puede
causas una artritis mediada por inmunocomplejos. El inicio
es agudo, simétrico migratriz o aditivo, afecta con
mayor frecuencia manos y rodillas u otras articulaciones grandes.
Se presenta antes o después de la ictericia. Puede
resolver o ser recurrente sobre todo en los pacientes con
hepatitis crónica. En los casos de hepatitis C y presencia
de crioglobulinas la artritis se asocia a púrpura palpable.
Micobacterias
Las micobacterias, hongos y parásitos son causa infrecuente
de infecciones músculo- esqueléticas. Las infecciones
que causan tienden a ser crónicas.
Tuberculosis:
El compromiso osteoarticular ocurre en el 1-5% de los pacientes
con TBC. La infección ocurre por vía hematógena
durante la primoinfección pulmonar en niños
o desde un foco pulmonar, extrapulmonar, quiescente o activo
en adultos.
Las formas de presentación son la tuberculosis espinal
(enfermedad o mal de Pott), la infección de articulaciones
periféricas (monoartritis) o la artritis reactiva (enfermedad
de Poncet).
Tuberculosis espinal: Es la
forma mas frecuente de infección por M. Tuberculosis.
Se presenta con dolor de espalda o manifestaciones neurológicas
con fiebre. Compromete en orden de frecuencia la columna vertebral
torácica, lumbar, cervical o sacra. La infección
compromete la porción anterior de cuerpo vertebral,
luego el disco, el espacio intervertebral causando finalmente
colapso de la vértebra que se manifiesta con la giba
característica. La infección abarca además
los tejidos adyacentes formando abscesos para- vertebrales
e intramusculares, e injuria neurológica por compresión
o extensión del proceso infeccioso e inflamatorio.
Las radiografías evidencian el estrechamiento del espacio
articular y el colapso del cuerpo vertebral. La TAC y la RNM
muestran con mayor definición el compromiso óseo,
las masas para- espinales y las estructuras neurológicas
afectadas.
El diagnóstico se basa en el cultivo confirmatorio,
obteniendo material con punción dirigida por TAC. El
tratamiento abarca 9 a 12 meses de drogas antifímicas
combinadas y de requerirlo la cirugía descompresiva
en caso de atrapamiento neurológico.
Tuberculosis de articulaciones periféricas
La artritis es típicamente monoarticular y de comienzo
insidioso. Afecta la rodilla, cadera u otras articulaciones.
La vía de infección es hematógena o de
un foco contiguo de osteomielitis. En las radiografías
se observa osteoporosis local, erosiones marginales, pinzamiento
gradual del espacio articular, tumefacción de partes
blandas, quistes subcondrales, esclerosis, periostitis y calcificaciones.
El líquido sinovial es de características infecciosas
y el cultivo es positivo en el 80% de los casos. El diagnóstico
se confirma con el cultivo del líquido o la membrana
sinovial. El tratamiento incluye la combinación de
drogas y la cirugía cuando se requiere (sinovectomía,
estabilización articular o remoción de prótesis).
Otras micobacterias:
Son las atípicas o las causales de la lepra. En éste
ultimo caso la artritis puede ser severa, mono o poliarticular,
erosiva, símil artritis reumatoidea. El mecanismo más
frecuente es el inmunológico. El compromiso neurológico
ocasionado por la lepra y los traumatismos frecuentes en articulaciones
poco sensibles resulta en desorganización y destrucción
articular extensa (articulaciones de Charcot)
Hongos
Las infecciones por hongos son raras, indolentes, insidiosas
y monoarticulares. La vía de diseminación es
hematógena o por inoculación. El agente más
frecuente es la cándida y la articulación más
comprometida la rodilla. Se dan sobre todo en pacientes inmunodeprimidos
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