Síntomas
Formas de comienzo
La osteoartritis no tiene una forma
precisa de presentación, esta enfermedad puede
desarrollarse en forma asintomática, siendo en muchos
casos diagnosticada en forma accidental mediante un estudio
radiográfico solicitado por otro motivo. A veces tiene
una presentación con un dolor tolerable que aparece
luego de un tiempo de actividad articular.
En las rodillas y en las caderas el dolor suele presentarse
luego de caminar cierta distancia, en otras oportunidades
se hace evidente casi exclusivamente al subir o bajar escaleras.
La osteoartritis de las articulaciones interfalángicas
distales de las manos, llamada nódulos de Heberden,
tiene varias formas de presentación. A veces estos
nódulos se desarrollan en forma gradual, asintomática
o con escaso dolor, otras veces en cambio aparece abruptamente
intenso dolor y signos inflamatorios locales.
| Cuando
pensar en osteoartritis: |
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1. |
Cuando
una persona mayor de 50 años presente dolor articular
luego de cierto tiempo de actividad, y cede con el reposo.
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2. |
Cuando se percibe
deformación de las articulaciones interfalángicas
distales de las manos sin haber tenido dolor articular
durante su desarrollo. Si en cambio se acompaña
de dolor hay que diferenciarla de otras patologías.
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3. |
Cuando hay limitación de la
movilidad de la columna cervical o lumbar sin haber padecido
dolor local. Si se acompaña de dolor es necesario
considerar otras patologías. |
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Cuadro clínico
Cuando la osteoartritis aparece sin causa aparente se la considera
primaria o idiopática y suele afectar a personas mayores
de 50 años. Son muchas las patologías y eventualidades
que pueden generar osteoartritis secundarias, lo que determina
su aparición a veces en personas jóvenes. A
continuación se consignan algunas de estas causas.
a) Microtraumatismos múltiples
o un gran traumatismo que ocasione incongruencia articular.
b) Desórdenes congénitos
o del desarrollo (luxación congénita de cadera,coxa
retorsaetc.).
c) Enfermedades que alteren
la estructura articular o el hueso periarticular (artritis
reumatoidea, artritis sépticas, gota, Paget, etc.).
d) Enfermedades metabólicas
(hemoglobinopatías, ocronosis, obesidad, hemocromatosis).
e) Enfermedades endocrinas (acromegalia,
diabetes, hipotiroidismo, etc.).
f) Trastornos estáticos
(pies planos, genu valgo o varo, coxa vara o valga, escoliosis
etc.).
La mayoría de los pacientes osteoartríticos
que acuden a la consulta médica suelen superar los
40 años.
La enfermedad puede afectar muchas articulaciones con diversos
grados de evolución, pero en general el deterioro articular
progresivo se reduce a unas pocas, salvo en la forma primaria
generalizada en que el compromiso es poliarticular.
El cuadro clínico se reduce a los síntomas articulares
que se exponen a continuación:
Dolor. Es el síntoma principal y el que comúnmente
genera la consulta, su intensidad depende de la articulación
afectada y de su grado de evolución.
La característica del dolor osteoartrítico es
su aparición luego de cierto tiempo de actividad articular
y su desaparición con el reposo. Al progresar la enfermedad
el dolor aparece más precozmente y puede no cesar con
el descanso.
El dolor tiene diversos orígenes,
puede ser originado por:
a) Elevación periostal
asociada a la proliferación osteofítica
b) Sobrecarga del hueso subcondral
al perder la protección del cartílago
c) Aparición de microfracturas
en el hueso trabecular
d) Alteración y/o distensión
de la membrana sinovial y de la cápsula articular,
etc.
A nivel vertebral la enfermedad puede progresar con escaso
o nulo dolor, pero este síntoma muchas veces está
acentuado por contracturas musculares paravertebrales o por
compresión nerviosa.
Rigidez
Se la puede observar en las articulaciones afectadas, su duración
en general suele ser de pocos segundos o minutos, excediendo
raramente los 20 minutos.
La rigidez articular aparece luego
de períodos de inactividad, tanto a la mañana
como durante el día, y es ocasionada por la contractura
de tejidos periarticulares.
Limitación de la movilidad articular. Puede causarla
el dolor, la pérdida del cartílago hialino,
los osteofitos marginales, la afectación de la membrana
sinovial y cápsula articular, y el eventual incremento
de líquido sinovial. Crujidos o ruidos de fricción.
Es común percibirlos en las rodillas y en el cuello;
reflejan el deterioro del cartílago o su pérdida
total en las articulaciones periféricas, y el roce
de los osteofitos y la degeneración discal en la columna
vertebral.
Deformidad articular
La articulación se deforma en forma permanente por
crecimiento de osteofitos marginales o por desalineación
, en cambio cuando la misma es debida al aumento de la cantidad
de líquido sinovial la deformidad es transitoria, ya
que ésta remite con tratamiento adecuado.
Subluxación. Las rodillas osteoartríticas con
deterioro articular significativo pueden sufrir desviaciones
en varo o en valgo, los nódulos de Heberden pueden
desalinear la última falange.
Hipotrofia muscular
Se evidencia en los músculos que movilizan la articulación
álgica, debido a su menor actividad. Es frecuente hallar
hipotrofia del cuadriceps crural en pacientes con gonartrosis,
lo que contribuye al deterioro articular por el grado de inestabilidad
que esa debilidad le ocasiona.
Este conjunto sintomático se lo suele hallar en las
articulaciones dañadas, pero no en todas por igual.
Existen diferencias de incidencia y progresión de este
proceso que será referido someramente, con las particularidades
individuales para cada articulación afectada por osteoartritis
primaria.
Manos
Es más frecuente en la mujer, suele afectar las articulaciones
interfalángicas distales y proximales, y la trapecio
metacarpiana, más raramente compromete las metacarpofalángicas.
En las interfalángicas distales los osteofitos crecen
en el dorso articular en forma de nódulos, se los denomina
nódulos de Heberden por ser el primero que los describió.
Este crecimiento puede aparecer en forma asintomática,
en otras ocasiones son muy dolorosos por tener un componente
inflamatorio asociado. En raros casos la formación
de estos nódulos es precedida por la aparición
de quistes gelatinosos en el dorso articular.
El compromiso de las interfalángicas proximales es
menos frecuente y recibe el nombre de nódulos de Bouchard.
El crecimiento osteofítico agranda el perímetro
articular en el dorso y en sus caras laterales.
La afectación de la articulación trapecio metacarpiana
recibe el nombre de rizartrosis por afectar la “raíz”
del pulgar. En esta localización además del
estrechamiento del espacio articular, se suele deformar y
agrandar el trapecio, desplazando lateralmente la base del
primer metacarpiano haciéndolo evidente en el borde
externo de la mano. Estos hechos limitan la abducción
del pulgar la que se torna dolorosa.
Rodillas. Son frecuentemente afectadas, pues esta articulación
está expuesta a sobrecargas por exceso de peso o de
ejercicio, pero también puede sufrir sobrecargas por
desviaciones en varo o en valgo.
Al comienzo el paciente percibe dolor luego de caminar cierta
distancia, pero también puede referir como dolor la
rigidez que evidencia al incorporarse luego de un período
de inactividad.
Caderas
El dolor puede ser referido a ingle, muslo o rodilla, ésta
es muchas veces la expresión sintomática de
la coxartrosis.
El examen de la articulación coxofemoral en estadío
precoz comprueba una limitación de la abducción
y de la rotación externa. Con el progreso de la enfermedad
la articulación va adquiriendo un cierto grado de flexión,
que le ocasiona al paciente una cojera por dolor o por acortamiento
del miembro inferior afectado. En casos avanzados la coxofemoral
puede perder toda su movilidad.
Columna vertebral
En esta localización debe diferenciarse el compromiso
de la parte anterior de la posterior. Cuando se afecta la
parte anterior (cuerpo vertebral y disco intervertebral) recibe
el nombre de espondilosis, si en cambio la lesión se
localiza en la parte posterior (articulaciones intervertebrales)
constituye una espondilartrosis, pues estas articulaciones
tienen en su estructura membrana sinovial al igual que las
periféricas.
La columna cervical se afecta aproximadamente en el 80% de
las personas de más de 40 años, debido a que
es el segmento con mayor movilidad, no obstante muchas veces
el desarrollo del proceso osteoartrítico suele ser
indoloro, evidenciándose solamente por la limitación
de la movilidad.
La sintomatología inicial puede circunscribirse a molestias
esporádicas, o a la percepción de crujidos al
mover el cuello. Después del período asintomático
o de molestias, el paciente comienza a evidenciar dolor con
lo que se limita aún más la movilidad, sin embargo
hay que advertir que no todo dolor cervical debe ser considerado
osteoartrítico aunque el paciente sufra esta enfermedad,
pues muchos dolores cervicales son extrarraquídeos
y entre ellos se destacan los de origen muscular.
Además del dolor osteoartrítico mencionado,
este proceso puede causar otro irradiado a miembros cuando
el crecimiento osteofítico de la espondilosis es posterior
y provoca compresión de alguna raíz nerviosa.
Esto suele observarse en la parte inferior de la columna cervical
y lumbar, originando cervicobraquialgia o lumbociatalgia con
parestesias y/o dolor de algún miembro, siguiendo el
trayecto de la raíz lesionada.
La osteoartritis de la columna lumbar es frecuente debido
a que debe soportar exceso de presiones y cargas, agravado
en algunos casos por actividades que acentúan las exigencias
de la misma.
Salvo la no percepción de crujidos en el sector lumbar,
el resto de la sintomatología es similar a la mencionada
en la columna cervical.
El examen físico de la columna revela limitación
de los movimientos, principalmente de las inclinaciones laterales
(por el crecimiento osteofítico en los cuerpos vertebrales,
la degeneración discal y el compromiso de las articulaciones
intervertebrales), lo que a veces puede provocar dolor homolateral.
Pie
La articulación que se compromete más frecuentemente
en el proceso primario es la primera metatarsofalángica.
Salvo el hombro en el que se suele afectar la articulación
acromioclavicular, otras articulaciones son menos comprometidas
por la osteoartritis primaria por lo que se obvia su descripción
clínica particular.
Variantes clínicas de
la osteoartritis primaria
Se distinguen tres cuadros clínicos bien definidos:
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Osteoartritis
primaria generalizada: Es poliarticular
y a veces inflamatoria, afecta manos, rodillas, caderas,
pies y columna. En las mujeres predomina la forma nodular
por desarrollo de nódulos de Heberden. |
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Osteoartritis
inflamatoria erosiva: Afecta preferentemente
las articulaciones interfalángicas distales y
proximales de las manos de mujeres con predisposición
genética. El compromiso articular se manifiesta
con sinovitis y rigidez posreposo. En la radiografía
se observa estrechamiento del espacio articular, erosiones
óseas epifisarias, osteofitos y esclerosis ósea
subcondral |
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Hiperostosis
esquelética idiopática difusa (DISH):
Fue bien estudiada por Forestier quien la llamó
hiperostosis senil. Se caracteriza por la calcificación
y osificación de los ligamentos de la cara anterolateral
de la columna, que a veces ocasiona anquilosis ósea.
La osificación debe extenderse al menos por sobre
cuatro cuerpos vetebrales contiguos. |
Exámenes complementarios
Radiología
Es un examen complementario muy útil, pues muchas veces
permite definir el diagnóstico, posibilita orientar
el tratamiento adecuado, seguir la evolución del proceso
osteoartrítico, evaluar la respuesta terapéutica,
y aún en otras ocasiones es necesario para establecer
el pronóstico. La radiografía revela
indirectamente la cantidad de cartílago articular
(éste es radiolúcido) al observar la distancia
entre las superficies óseas, además muestra
los cambios estructurales del hueso subcondral.
En general los hallazgos radiográficos de las articulaciones
osteoartríticas varían con el grado lesional,
siendo su secuencia habitual el estrechamiento del espacio
articular, la esclerosis ósea subcondral y el crecimiento
osteofítico. A esto se agregan en etapas más
evolucionadas, imágenes quísticas subcondrales
y deformidad de la superficie ósea.
Estrechamiento del espacio articular:La
pérdida de cartílago se pone en evidencia por
la aproximación de las superficies óseas. La
radiografía permite seguir la evolución de la
enfermedad al evaluar periódicamente la conservación
o disminución del espacio interóseo.
Esclerosis subcondral: La remodelación
ósea subcondral debida a la sobrecarga epífisaria
por insuficiente protección del cartílago lesionado,
provoca la esclerosis o compactación del hueso esponjoso
en las zonas más exigidas mecánicamente.
Osteofitos: En la periferia
articular la remodelación ósea subcondral genera
un crecimiento óseo esponjoso llamado osteofito. En
la columna vertebral se los observa emergiendo periféricamente
en forma horizontal de los bordes vertebrales a nivel de los
platillos superior e inferior (espondilosis), predominantemente
de sus caras anterior y laterales, recibiendo por su forma
el nombre de “picos de loro”.
Quistes: En osteoartritis de
cierta evolución pueden observarse en el hueso subcondral,
imágenes quísticas cuyo tamaño varía
desde unos pocos milímetros a centímetros, según
la articulación afectada y la carga mecánica
que soporte.
Deformidad de la superficie articular:
Esta eventualidad se la suele observar en pacientes con osteoartritis
primarias de larga evolución o en la variedad primaria
erosiva. También en las secundarias a artritis crónicas,
sépticas, artropatía neuropática de Charcot,
entre otras.
Laboratorio
La osteoartritis no altera los parámetros de laboratorio,
por lo tanto si se detecta alguna anomalía, ésta
es debida a otra causa.
En algunas oportunidades, cuando alguna articulación
se torna caliente e incrementa la cantidad de líquido
sinovial. En este caso es prudente determinar sus características
físicas y citológicas pues su normalidad lo
diferencia de los líquidos artríticos.
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