| Espondilitis
Anquilosante
Se caracteriza por afectar preferentemente
articulaciones axiales posteriores, menos frecuentemente
afecta articulaciones esternales y sínfisis pubiana.
También puede afectar articulaciones periféricas,
siendo las más comprometidas las coxofemorales.
Prevalencia
La espondilitis anquilosante afecta preferentemente a varones,
comenzando generalmente en la tercera década de la
vida, salvo los varones con artritis crónica juvenil
de comienzo oligoarticular, que desarrollan esta enfermedad
más precozmente.
En la raza blanca esta enfermedad tiene una mayor incidencia
relacionada probablemente con factores genéticos, ya
que aproximadamente el 90-95 % de estos pacientes presenta
HLA B 27.
Etiopatogenia
La verdadera causa de esta enfermedad aún permanece
desconocida, pero hay firmes evidencias de su relación
con el antígeno de histocompatibilidad HLA B27.
Formas de comienzo
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La forma
más frecuente de comienzo en el adulto joven
es el dolor lumbar y/o glúteo que se presenta
durante el reposo nocturno, el mismo es ocasionado por
el compromiso vertebral y sacroilíaco, que además
determinan rigidez lumbar.
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Menos frecuentemente puede comenzar
con el compromiso de articulaciones periféricas. |
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Cuadro clínico
Manifestaciones esqueléticas:
Una vez superada la fase de comienzo con sintomatología
algo ambigua aparecen signos y síntomas bien definidos.
El dolor lumbosacro se torna frecuente
y persistente.
Esta patología compromete principalmente las articulaciones
axiales posteriores. El compromiso sacroilíaco es precoz
y se manifiesta por dolor lumbar bajo y en glúteos;
también puede irradiarse a cara posterior de muslos.
La progresión ascendente de la
enfermedad va comprometiendo columna lumbar, dorsal y por
último la cervical. La formación de sindesmofitos
y la lesión de las articulaciones interapofisarias
lumbares provocan dolor local que suele presentarse durante
el reposo nocturno, y a veces obliga al paciente a levantarse
porque al caminar se alivia. Además del dolor hay rigidez
que limita la movilidad de la columna, que se evidencia por
medio del signo de Schöber. También se puede observar,
que con el progreso de la enfermedad se va rectificando la
lordosis lumbar.
En la columna dorsal además de lesionarse las articulaciones
interapofisarias se afectan las costovertebrales, con lo que
se acentúa por un lado la cifosis dorsal y por otro
se limita la expansión torácica.
Cuando la enfermedad alcanza el segmento inferior de la columna
cervical, la rigidez limita la flexo extensión y las
inclinaciones laterales. El progreso de la lesión puede
afectar la articulación atlanto odontoidea reduciendo
la rotación del segmento superior.
En el esqueleto axial anterior se afectan las articulaciones
esternales y la sínfisis pubiana, la que sufre una
osteítis. Las articulaciones periféricas se
afectan menos frecuentemente, siendo las más comúnmente
lesionadas las coxofemorales y rodillas en forma uni o bilateral.
La talalgia es un síntoma común
en el curso de esta enfermedad, y es la manifestación
clínica de la remodelación que sufre el calcáneo.
Exámenes complementarios
| Radiografía: |
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Sacroilíacas
Su afectación es precoz y simétrica. El
cartílago del hueso iliaco es más estrecho
que el del sacro, por lo que la zona subcondral del
mismo es invadida más fácilmente por la
sinovial inflamada.
La osteoporosis periarticular se la observa en los primeros
estadíos en el tercio medio e inferior de la
articulación (esta parte posee membrana sinovial),
con lo que la superficie articular pierde definición
radiológica. Luego aparecen erosiones que desgastan
la superficie ósea y ensanchan el espacio articular,
paralelamente se produce un incremento de eburnificación
del hueso circundante. En estadíos posteriores
la proliferación ósea acentúa la
condensación y alterna con erosiones superficiales
dando el aspecto de imagen rosario. Al progresar los
cambios proliferativos, aparecen puentes óseos
que atraviesan la cavidad articular, y comienza a estrecharse
su luz. Este proceso concluye con la pérdida
total del espacio articular por anquilosis.
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Alteraciones
vertebrales
La afectación de la columna suele ser posterior
a las lesiones iniciales de las sacroilíacas.
En este proceso se comprometen la unión discovertebral,
las articulaciones intervertebrales y costovertebrales,
etc.
a) Unión
discovertebral. En esta localización se
puede hallar osteítis, sindesmofitos, erosiones,
osteoporosis y lesión discal.
b) Osteítis. Es una lesión precoz
que consiste en la erosión ósea de la
parte superior e inferior del borde anterior de los
cuerpos vertebrales, lo que determina la pérdida
de su concavidad anterior formando lo que se conoce
como “cuadratura vertebral”. Este hallazgo
es más fácil observarlo en la columna
lumbar por tener más exagerada esa concavidad.
Como consecuencia de este proceso erosivo se produce
una esclerosis ósea reactiva que incrementa la
radiodensidad de los bordes vertebrales.
c) Sindesmofitos. Del referido proceso erosivo
proliferativo surge una neoformación ósea
fina que involucra la capa externa del disco intervertebral.
Esta delgada osificación es llamada sindesmofito,
al progresar puede comprometer el ligamento longitudinal
adyacente. Los sindesmofitos predominan en las caras
anterior y laterales de la columna, son simétricos,
y cuando su formación es extensa configura la
llamada columna en “caña de bambú”.
d) Lesión discal. Además de su
participación en la formación de los sindesmofitos,
cuando se anquilosan las articulaciones apofisarias
pueden producirse depósitos minerales en los
discos intervertebrales. |
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Alteraciones
de las articulaciones interapofisarias
Estas articulaciones pueden presentar erosiones, esclerosis,
y anquilosis.
e) Erosión y esclerosis. Se han observado
erosiones imprecisas de estas articulaciones a lo largo
de toda la columna, que se acompañan de neoformación
ósea subcondral reactiva. Con la progresión
de la enfermedad los espacios articulares pueden estrecharse.
f) Anquilosis ósea. La fusión apofisaria
y la osificación capsular, son frecuentes y pueden
extenderse a toda la columna. En la radiografía
frontal de los segmentos torácico y lumbar pueden
observarse, en estadíos avanzados dos bandas
verticales radiodensas que representan la osificación
intra y extra articular de las vértebras afectadas.
Cuando coexiste con la osificación de los ligamentos
supraespinosos e interespinosos, aparece una tercera
banda radiodensa central que determina lo que suele
llamarse el signo del “triple riel”. |
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Articulaciones
costovertebrales
Sufren iguales cambios que las anteriores, pero éstos
son más difíciles de advertir en la radiografía,
por lo que se recurre a la tomografía para visualizar
un hueso subcondral poco definido, erosiones, esclerosis
ósea, y fusión ósea parcial o completa.
Compromiso de los ligamentos posteriores. En estadios
tardíos se puede observar la calcificación
y osificación de los ligamentos interespinosos
y supraespinosos. |
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Otras anormalidades
En la sínfisis pubiana puede
ocurrir una osteítis. También pueden comprometerse
las articulaciones del esternón. |
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Por otra parte en la radiografía se suele observar
la remodelación que sufre el calcáneo, y también
periostitis y erosiones a nivel de entesopatías (trocánteres
femorales, tuberosidades isquiáticas, etc.).
En los casos que presentan fibrosis apical pulmonar la radiografía
de tórax es útil para evidenciarla.
Laboratorio
El hemograma habitualmente no presenta alteraciones significativas,
aunque en casos severos y muy activos puede observarse una
ligera anemia. La eritrosedimentación está acelerada
en períodos activos de la enfermedad. El factor reumatoideo
es persistentemente negativo al igual que en las otras espondiloartropatías.
El antígeno de histocompatibilidad HLA B27 se encuentra
presente en el 95% de los pacientes.
Centellograma
El centellograma osteoarticular puede
detectar áreas de inflamación activa previos
a los cambios radiográficos, si bien este hecho
es importante, respecto a las articulaciones sacroilíacas
no es de mucha utilidad, porque no diferencia otras causas
de hipercaptación.
Diagnóstico
En etapas avanzadas de la enfermedad el diagnóstico
no suele ofrecer dificultades, pues los datos obtenidos por
el interrogatorio, el examen físico y el estudio radiográfico
son suficientes para corroborarlo. En cambio en etapas precoces,
cuando aún la radiografía no muestra el compromiso
sacroilíaco bilateral es más difícil,
en este caso ni la determinación del HLA B27 puede
confirmarlo, pues este antígeno de histocompatibilidad
está presente en otras espondiloartropatías.
En los casos en que resulta difícil establecer el diagnóstico,
es necesario tomar en cuenta los criterios diagnósticos
de Nueva York de 1984:
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Dolor lumbar de al menos tres meses de duración
que mejora con el ejercicio y no alivia con el reposo |
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| 2- |
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Limitación de la movilidad lumbar |
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| 3- |
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Disminución de la expansión torácica
en relación a la edad y sexo. |
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| 4- |
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Sacroileítis bilateral grado 2-4 |
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| 5- |
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Sacroileítis unilateral grado 3-4 Los
grados de sacroileítis son:
0= Normal
1= Sospechosa
2= Mínima sacroileítis
3= Moderada sacroileítis
4= Anquilosis |
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Se considera que existe una espondiltis anquilosante definida
si a los criterios 4 ó 5 se le agrega algún
criterio clínico.
Diagnóstico diferencial
Tratamiento
Está dirigido a controlar el
dolor, mantener la máxima movilidad esquelética
y a prevenir deformidades. Se le debe explicar al paciente
lo básico de la enfermedad para lograr su cooperación
en el programa a realizar, el que incluye fármacos
antiinflamatorios, eventualmente drogas con intención
de modificar del curso de esta patología, enseñanza
de actitudes y posturas correctas, y un plan de ejercicios.
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Antinflamatorios:
Alivian el dolor y la rigidez, no
modifican el curso de la enfermedad pero facilitan el
cumplimiento del programa de ejercicios. Las
drogas más utilizadas son la indometacina y la
azopropazona (derivado de la fenilbutazona), pero pueden
indicarse otros como el naproxeno, el diclofenac, o
algún anti COX 2 como el celecoxib o el rofecoxib.
Los corticoesteroides por vía sistémica
en general no son indicados para el compromiso articular,
aunque en algunos casos con compromiso periférico
resistente al tratamiento antiinflamatorio, se puede
recurrir a ellos para su administración intraarticular.
Sin embargo deben indicarse corticoesteroides por vía
sistémica en los pacientes que presenten uveítis. |
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Drogas
con intención modificadora de la evolución:
Se han probado para ello las drogas que se utilizan
en la artritis reumatoidea, de todas ellas, los mejores
resultados se obtuvieron con la sulfasalazina, principalmente
en los pacientes que tenían artritis- periférica.
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Actitudes
y posturas correctas:
El paciente debe tener períodos de actividad
alternados con breve reposo para evitar la fatiga. Debe
descansar en una cama dura y sin almohada, adoptando
la posición prona o supina para evitar la acentuación
de la cifosis a que lleva esta enfermedad. Con el mismo
fin, en los períodos de actividad debe mantener
una postura erguida para caminar, y para estar de pie
o sentado. |
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Plan
de ejercicios: La movilidad
de la columna está reducida por el dolor, las
contracturas, y por el proceso articular. No hay evidencias
científicas de que el ejercicio prevenga la anquilosis,
pero mejora la movilidad, la postura, la función
y la fuerza muscular. Son elementales los ejercicios
para fortalecer los músculos extensores de la
columna y caderas. También deben realizarse ejercicios
para mejorar o mantener la expansión torácica,
la función respiratoria y una postura correcta.
El plan de ejercicios puede incluir algunas actividades
deportivas destinadas a los mismos fines. En casos avanzados,
con limitaciones significativas de la movilidad de algunas
articulaciones como las coxofemorales, puede indicarse
el implante de endoprótesis, aunque se ha observado
algunas veces la anquilosis posquirúrgica a los
pocos años de la intervención. |
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