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Hiperuricemia
asintomática:
En general la hiperuricemia precede
en años al primer ataque de gota aguda, pero
en ocasiones cuando los niveles plasmáticos de
ácido úrico se elevan bruscamente (por
ejemplo en pacientes en tratamiento antineoplásico),
puede producirse insuficiencia renal por daño
tubular por los cristales de urato eliminados. La producción
de cálculos es poco frecuente.
Los valores elevados de hiperuricemia constituyen per
se un factor de riesgo para el desarrollo de gota: a
mayor valor, mayor probabilidad de padecer la enfermedad.
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Gota
aguda:
Se caracteriza por dolor de inicio brusco, de predominio
nocturno y rápido aumento de intensidad, asociado
a enrojecimiento e hinchazón de la articulación
afectada. El pico de dolor es al 1º ó 2º
día desapareciendo en 48 ó 72 hs en los
casos más leves. Puede afectar cualquier articulación,
en miembros inferiores más frecuentemente que
en miembros superiores. El compromiso axial es raro.
En orden decreciente afecta
1° metatarsofalángica, mediotarsiana, subastragalina,
tibioastragalina y rodilla. En más del
50% de los casos la articulación comprometida
en el ataque inicial es la 1° metatarsofalángica,
y esta a su vez se ve afectada en algún momento
de la enfermedad, en más del 90% de los pacientes
con gota.
Puede afectar las bursas olecraneana y aquiliana.
El enrojecimiento que se observa sobre el área
afectada, la distingue de la mayoría de las artropatías
no infecciosas.
La tumefacción puede ser muy importante y acompañarse
de fiebre y leucocitosis oderada. Los ataques leves
pueden resolver en 1 a 2 días, los severos en
7-10 días y requerir varias semanas para remitir
por completo.
El 90% de los ataques iniciales
son monoarticulares, a medida que se suceden
se hacen poliarticulares. El inicio oligo o poliarticular
es mas frecuente en ancianos y mujeres postmenopáusicas
de alrededor de 60 años.
No hay secuelas obvias de los primeros ataques agudos
excepto la descamación de la piel de la zona.
Pueden identificarse factores precipitantes como: infecciones
agudas, cirugía, trauma, consumo de alcohol o
drogas.
La mayoría de los pacientes padecen un segundo
ataque dentro de los dos años del primero.
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Gota
crónica:
Se caracteriza por la aparición de tofos, en
general en pacientes con ataques recurrentes de más
de 10 años de evolución. Se relaciona
con el tratamiento incorrecto e hiperuricemia persistente.
Se produce un incremento en la frecuencia de los ataques
sobre una base de poliartritis crónica. Los tofos
pueden aparecer en cualquier parte siendo más
frecuentes en los dedos de las manos y pies, olécranon,
tendón de Aquiles y raramente pero característico
en el pabellón auricular.
En los ancianos, los tofos pueden sobreponerse a un
nódulo de Heberden o Bouchard con ubdiagnóstico
de gota.
El proceso inflamatorio de la gota crónica en
general es leve y mucha de la discapacidad se debe a
que los tofos pueden asociarse a artritis deformante,
ulcerarse e infectarse.
El daño articular se produce por depósito
de cristales en el cartílago, hueso subcondral,
membrana sinovial, cápsula articular y tejidos
periarticulares.
Los tofos corresponden a depósitos multicéntricos
de cristales de urato en una matriz intercristalina
con reacción granulomatosa de tipo cuerpo extraño.
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