Tratamiento
Es importante explicar a el/la paciente las características
de la enfermedad y que si bien no se le puede asegurar una
curación, hay medicamentos adecuados para su tratamiento.
Deben evitar la exposición solar, aún aquellos
sin claros antecedentes de fotosensibilidad y usar pantallas
protectoras.
Es conveniente un adecuado balance entre reposo y actividad,
evitar situaciones de stress y muchas veces es conveniente
además de la terapéutica farmacológica,
realizar un tratamiento psicológico al paciente e incluso
al grupo familiar.
Con respecto a la dieta , es conveniente evitar el exceso
de grasas saturadas y por el contrario puede ser útil
ingerir alimentos (como los pescados de mar) ricos en ácidos
grasos poliinsaturados Omega 3.
Agentes farmacológicos
en el tratamiento del LES
1 – Antiinflamatorios no esteroides (AINEs)
Tienen su indicación en el tratamiento de manifestaciones
leves del LES, como artralgias, artritis, mialgias, fiebre
no debida, infecciones y complicaciones como el dolor de una
necrosis ósea avascular.
La elección del AINE está basada en la respuesta
y tolerancia individual del paciente.
2 - Antimaláricos
Tienen su indicación en el manejo del lupus cutáneo,
manifestaciones articulares y menores del LES. Deben ser evitados
en pacientes con hepatopatías y defectos retinianos.
Estudios oftalmológicos periódicos, incluyendo
campimetría computarizada al menos cada 6 meses deben
ser realizadas en pacientes en tratamiento con antimaláricos.
La toxicidad retiniana está relacionada con la dosis
diaria y es mayor para la cloroquina que para la hidroxicloroquina.
Molestias gastrointestinales, erupción cutánea,
miositis y síntomas constitucionales son los efectos
adversos más frecuentemente relacionados al uso de
antimaláricos.
3 – Corticoides
Representan los agentes terapéuticos más importantes
para el manejo de las manifestaciones agudas de LES, no obstante
resultar insuficientes para cambiar el curso de evolución
de la enfermedad.
Pueden utilizarse a dosis bajas (no más de 10 mg de
prednisona o sus equivalentes) para tratar las manifestaciones
menores de LES (artritis – manifestaciones cutáneas
– síntomas constitucionales) cuando los AINEs
y antimaláricos resultan insuficientes.
A dosis medianas para cuadros de serositis lúpica.
Y a dosis altas o mega dosis (pulsos de metilprednisolona
durante 3 días consecutivos) en casos de cuadros agudos
y compromiso sistémico grave (ejemplo: nefropatía,
trombocitopenia severa, compromiso de SNC).
Una vez controlado el cuadro, deben disminuirse progresivamente
las dosis de corticoides a un mínimo útil (variable
para los distintos pacientes).
El esquema de días alternos puede utilizarse en el
contexto de disminución de dosis de corticosteroides
y nunca como tratamiento de ataque.
4 - Inmunosupresores
Entre los inmunosupresores, el agente alquilante ciclofosfamida
ha sido el más extensamente investigado en el LES.
Ha demostrado su utilidad en casos severos de nefropatía
lúpica, trombocitopenia, hemorragia pulmonar.
Los pulsos por vía i.v. han contribuído no sólo
a mejores resultados terapéuticos sino también
a disminuir efectos indeseables vinculados a su administración
como náuseas y vómitos. Cistitis hemorrágica
(debe darse una vigorosa hidratación durante la administración
de ciclofosfamida), infecciones, disfunción ovárica
y riesgo de malignidades son efectos adversos potenciales
a tener en cuenta con el empleo de ciclofosfamida.
El análogo purínico azatioprina es un fármaco
comparativamente seguro que en casos de nefropatía
lúpica ha evidenciado reducir la proteinuria y estabilizar
o mejorar la función renal también puede utilizarse
en otras circunstancias de enfermedad moderada a grave. Los
potenciales eventos adversos vinculados a su administración
incluyen intolerancia gastrointestinal, hepatotoxicidad y
depresión medular.
Hay pocos estudios realizados con clorambucil en LES La toxicidad
hematológica parece ser más severa con clorambucil
que con ciclofosfamida.
Metotrexate sería una alternativa terapéutica
razonable a pacientes lúpicos con artritis, rash cutáneo,
serositis, que no responden a antimaláricos o dosis
bajas de corticoides.
5 – Inmunoglobulinas
La inmunoglobulina por vía intravenosa ejerce una serie
de efectos sobre la función inmune incluyendo la supresión
de formación de anticuerpos, supresión de la
proliferación de linfocitos T y reducción de
la actividad de células “killer”.
Reacciones adversas incluyen fiebre, escalofríos, mialgias,
dolores abdominales o torácicos.
La principal indicación es el manejo de la trombocitopenia.
6 – Danazol
Es un andrógeno atenuado, útil para el tratamiento
de la trombocitopenia en el LES y quizás del lupus
discoideo. El mecanismo de acción de este fármaco
no está totalmente dilucidado pero puede involucrar
a cambios endócrinos y funciones inmunes.
Puede provocar alteraciones menstruales, vaginitis, virilización,
inestabilidad emocional. Su uso a largo plazo ha sido asociado
a la génesis de tumores hepáticos.
7 – Dapsona – Retinoides
Dapsona puede ser empleada en el manejo del lupus discoide,
lupus subcutáneo, lupus profundo. Puede provocar hemólisis,
especialmente en pacientes con deficiencia de GGPD. Metahemoglobinemia,
debilidad, taquicardia, náuseas, cefaleas, dolores
abdominales también pueden producirse.
Los retinoides pueden utilizarse en casos de lupus cutáneo
con efectos similares a los antimaláricos. Sin embargo,
la teratogénesis asociada a estos compuestos limita
su empleo, especialmente en mujeres y jóvenes.
8 – Plasmaféresis
Aunque inmunoglobulinas séricas y complejos inmunes
circulantes pueden ser removidos por el intercambio plasmático,
los resultados son muchas veces sólo transitorios.
Se emplea en casos graves y no hay estudios comparativos lo
suficientemente amplios para emitir un juicio definitivo.
Se puede combinar su empleo con ciclofosfamida (para evitar
un “efecto rebote”).
Fármacos usados
en el tratamiento del LES
| Droga
Manifestación clínica: |
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AINEs Enfermedad leve
Artralgias
Artritis
Fiebre por LES |
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Antimaláricos Enfermedad leve
Manifestaciones cutáneas
Ahorro de corticoides |
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Corticoides
bajas dosis Enfermedad leve no controlada con 1 y 2
dosis medias Serositis
dosis altas Lupus activo con manifestaciones
sistémicas graves
Pulsos Metilprednisolona Exacerbación grave |
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Inmunosupresores Lupus activo con manifestaciones
sistémicas graves |
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Inmunoglobulinas i.v. Trombocitopenia |
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Danazol Trombocitopenia |
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Dapsona Manifestaciones cutáneas
Retinoides |
Enfoque terapeútico del paciente con LES
Si la enfermedad está inactiva no requiere tratamiento.
Si hay actividad difiere de acuerdo a la forma clínica:
formas leves y severas.
a) Tratamiento de las formas leves
En estos casos está contraindicada todo tipo de terapéutica
agresiva y tienen indicación los antiinflamatorios
no esteroides, los antimaláricos de síntesis
y, eventualmente si no se controla el cuadro, corticoides
a dosis bajas.
Entre los primeros la indometacina; el ibuprofeno debe ser
evitado ya que han sido comunicados casos de meningitis aséptica
en pacientes con LES.
Los antimaláricos de síntesis (cloroquina,
hidroxicloroquina) están indicados en el tratamiento
de las lesiones cutáneas de la enfermedad, cuando las
manifestaciones leves del LES no son controladas con AINEs
solamente o por su efecto ahorrador de corticoides.
Debe realizarse examen ocular basal y posteriores controles
periódicos (cada 3 meses) por la potencial toxicidad
de estos fármacos a nivel oftalmológico.
Dosis moderadas de corticosteroides (por ejemplo, 20 a 30
mg/ día de prednisona) son necesarias en pacientes
con serositis sin compromiso sistémico o dosis menores
en casos de manifestaciones articulares, cutáneas o
fiebre, refractarias al tratamiento con los fármacos
antes señalados.
Cualquiera sea la respuesta al tratamiento, el paciente
debe ser evaluado periódicamente para el diagnóstico
temprano del eventual compromiso sistémico.
b) Tratamiento de las formas graves
Debe tenerse presente que los mismos no aseguran ningún
tipo de curación y que en todos y cada uno de los casos
debe evaluarse el riesgo / beneficio de la medicación.
Un ejemplo, son las infecciones que se correlacionan estrechamente
con la dosis de corticoides indicada.
En el transcurso de los últimos años se han
utilizado megadosis de corticoides. Deben administrarse en
Dextrosa en agua al 5% a pasar en 1 hora en infusión.
Los corticoides por vía oral deben ser administrados
preferentemente en una sola toma matinal para preservar el
ritmo circadiano normal. Si se logra el control del cuadro
que motiva esta indicación terapéutica, debe
intentarse una lenta reducción de las dosis hasta dejar
al paciente con las menores requeridas.
Cuando la modalidad evolutiva del LES es muy agresiva o
no puede ser controlada satisfactoriamente con corticosteroides,
pueden indicarse los inmunosupresores. Las drogas más
comúnmente utilizadas son la ciclofosfamida y la azatioprina.
Una vez lograda la remisión del cuadro (en un adulto
puede conseguirse con una dosis inicial de 100 a 150 mg /
día), puede continuarse con dosis tan bajas como 50
mg / día por vía oral. La tolerancia y la respuesta
terapéutica obtenida darán la pauta de cómo
continuar con esta indicación.
La administración debe ser cuidadosamente meditada
valorando adecuadamente la ecuación riesgo / beneficio.
El incremento de las complicaciones infecciosas es indudablemente
una de ellas. Los inmunosupresores provocan depresión
medular por lo que es necesario realizar controles hematológicos
periódicos durante el tratamiento. También tiene
potencialidad teratogénica, por lo que están
contraindicados en casos de embarazo o frente a su posibilidad.
El diagnóstico de crisis hemolítica obliga
a encarar el tratamiento como una verdadera emergencia. En
ocasiones la anemia aguda por destrucción compromete
la vida del paciente y en estos casos extremos debe acudirse
a la transfusión de sangre.
c) Síndrome antifosfolipídico en LES
Los pacientes asintomáticos pueden no ser tratados
o se les puede administrar dosis bajas de aspirina. Se les
debe aconsejar evitar factores de riesgo como tabaquismo o
anticonceptivos orales.
En el caso de trombosis venosas profundas debe usarse heparina
y eventualmente agentes trombolíticos.
El manejo posterior a un evento trombóticos incluye
anticoagulantes orales como la warfarina. El rol de corticoides,
inmunosupresores, plasmaféresis e inmunoglobulina en
estos casos no está definido.
Los pacientes con síndrome antifosfolipídico,
trombosis y trombocitopenia configuran un desafío particular.
En estos casos, la esplenectomía no ha sido una solución
definitiva.
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