| Causas
El SS. puede presentarse a cualquier edad, pero es más
frecuente entre la cuarta y quinta décadas de la vida,
en las presentaciones pediátricas la mayor frecuencia
se alcanza en la adolescencia. En cuanto a la distribución
por sexos la relación mujer: hombre es de 9:1.
No se sabe con certeza la prevalencia del SS. en la población
general; en un estudio en autopsias el 2-3% de individuos
sin antecedentes de enfermedad autoinmune reveló infiltrados
focales linfocitarios en glándulas salivares menores
compatibles con SS., de todos modos son necesarios más
estudios para avalar esta evidencia. Entre los pacientes reumáticos,
el SS. primario es tan frecuente como el LES. Aproximadamente
30% de los pacientes con AR. o esclerosis sistémica
y 20% de los que padecen LES. presentan al menos cambios histológicos
compatibles con SS.
Varios serian los mecanismos implicados
en la inmunopatogenia del SS.:
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1- |
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La autoinmunidad
estaría gatillada por un factor ambiental
dado, que actuaría sobre individuos genéticamente
predispuestos. Hay estudios en los que se demuestra la
mayor prevalencia de infección por virus de hepatitis
C por citomegalovirus, Epstein Barr, y retrovirus (H.I.V.
y HTLV1) que en la población normal.
Esto sugiere una etiología viral, en la cual una
infección transitoria o persistente sobre las células
epiteliales, por un virus determinado, induciría
la expresión de neoantígenos que podrían
dar lugar al inicio de la enfermedad; a través
del reclutamiento de células T helper inductoras
de memoria, y de células B. En un paso ulterior
se produciría la destrucción tisular y simultanea
expansión monoclonal de células B bajo selección
antigénica o inducida por células T. |
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2- |
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Se ha demostrado susceptibilidad genética asociando
el SS. a la expresión de ciertos genes del complejo
mayor de histocompatibilidad (H.L.A.). En el 50-80% de
los pacientes con SS. con serología positiva y
manifestaciones extraglandulares se ha observado un incremento
de la frecuencia de H.L.A-B8, H.LA-Dw3 y de H.L.A-DR3.
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| 3- |
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La muerte celular programada
es un mecanismo importante que mantiene la homeostasis
celular, y juega un rol trascendental en la regulación
del sistema inmune, el mismo ha sido implicado en la patogenia
de la autoinmunidad. Los cambios morfológicos que
acompañan a la muerte celular programada se denominan
apoptosis. Esta última está regulada por
oncogenes y oncogenes supresores tales como bcl-2 ó
p-53. En el tejido de las glándulas salivares,
los linfocitos periféricos exhiben aumento de la
apoptosis, a diferencia de los localizados en infiltrados
periductales en los cuales la misma se halla significativamente
disminuida. |
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