ARTRITIS INFECCIOSA

ARTRITIS REUMATOIDEA
ARTROSIS (OSTEOARTRITIS)
ESPONDILOATROPATIAS
FIBROMIALGIA
GOTA
LUPUS ERITEMATOSO SISTEMICO
OTRAS ARTROPATIAS
POLIOMISITIS

REUMATISMO EXTRARTICULAR

SINDROME DE SJOGREN
SINDROME DE SUPERPOSOCION

 

 
 

ENFERMEDADES - ESPONDILOARTROPATIAS SERONEGATIVAS

 

Artritis Psoriasica

Es una artritis asociada con psoriasis. El cuadro cutáneo generalmente precede en años a la artritis, en el 20% de los casos el comienzo es simultáneo, raramente la artritis precede a la psoriasis.


Prevalencia

La artritis la padece un 10 a 20% de los psoriásicos. En el adulto esta artritis suele hacerse presente entre los 30 y 50 años, afectando por igual a hombres y mujeres.


Etiopatogenia

La exacta causa o patogénesis de la artritis psoriásica es desconocida.

Varios factores han sido considerados:
 

Factores genéticos
Muchos estudios mostraron una predisposición familiar para la psoriasis y la artritis psoriásica. Los antígenos de histocompatibilidad HLA B 13, B17, B38, B39, B27, Cw6 y DR7 se los encontró en estos pacientes, por lo que se supone que juegan un papel en la susceptibilidad de la artritis psoriásica.

 

Factores inmunológicos
La naturaleza inflamatoria de la enfermedad, los infiltrados celulares vistos en la piel y en las articulaciones, y la presencia de inmunoglobulinas en la epidermis y en la membrana sinovial, sustentan un mecanismo inmune.
Se encontró un desequilibrio en la actividad de las células T, que puede resultar de un déficit de células T supresoras, o de un exceso de actividad de células helper.
Diversos estudios sugieren que citocinas segregadas por células T activadas, y por otras células proinflamatorias mononucleares inducen la proliferación y activación de fibroblastos sinoviales y epidérmicos.

  Factores infecciosos
Infecciones virales y bacterianas han sido consideradas como posibles agentes causales de artritis psoriásica. La exacerbación de la psoriasis y de la artritis psoriásica observada en pacientes infectados por el virus de inmunodeficiencia adquirida es intrigante.
 


Patogenia

A nivel articular los hallazgos más significativos se producen en la membrana sinovial, donde a diferencia de la artritis reumatoidea se evidencia escasa hiperplasia celular, alteraciones en sus pequeños vasos sanguíneos, aumento de los fibroblastos, abundante fibrina e infiltración de fibras colágenas pericapilares, que pueden conducir a una anquilosis fibrosa y luego ósea.


Formas de comienzo

Se reconocen varios patrones o formas clínicas:

a) Forma clásica. Afecta solamente las articulaciones interfalángicas distales y las uñas. En forma aislada ocurre en el 10 a 15% de los pacientes.

b) Forma mutilante. Es una artritis severa que produce osteolisis extensas en manos y/o pies. Se la observa en el 5% de los casos.

c) Forma oligoarticular. Afecta pocas articulaciones, tiene una distribución asimétrica y es la forma más común de presentación de la enfermedad.

d) Forma poliarticular. Afecta muchas articulaciones generalmente en forma simétrica y predomina en mujeres.

e) Forma espondilítica.
Se caracteriza por el compromiso de la columna y de la articulación sacroilíaca. Se la halla asociada con afectación articular periférica en la mayoría de los casos, y sólo en el 4% en forma aislada.

 

Cuadro clínico

En el cuadro clínico se considerarán las manifestaciones esqueléticas periféricas y/o axiales, y las extraesqueléticas.

 

Manifestaciones esqueléticas periféricas: Artritis. Frecuentemente la artritis es mono u oligoarticular, las articulaciones afectadas presentan tumefacción, dolor y rigidez, sin embargo esta signo- sintomatología suele tener menos relevancia que en la artritis reumatoidea. La inflamación simultánea de las articulaciones digitales y la de sus vainas tendinosas ocasionan los “dedos en salchicha” o dactilitis, hecho frecuente en el curso de esta enfermedad. Estudios con resonancia magnética nuclear sugieren que la tenosinovitis aislada sin compromiso capsular, es suficiente causa de dactilitis. Las entesitis de la inserción del tendón de Aquiles o de la fascia plantar suelen ser observadas comúnmente como en las otras espondiloartropatías.

 
 

Manifestaciones esqueléticas axiales: La presencia de espondilitis en forma aislada es inusual, en el 40% de las artritis psoriásicas ocurre acompañando a una artritis periférica. Estos pacientes presentan dolor lumbar y reducción de la movilidad de la columna. Los pacientes con compromiso espondilítico suelen ser hombres y mayores que los que no lo presentan. La sacroileítis habitualmente es unilateral, aunque se observe su progresión radiológica y la de la espondilitis, los pacientes tienden a mejorar la movilidad y se atenúa el dolor. El compromiso prolongado de la columna cervical puede provocar subluxación atlanto-axoidea.

  Manifestaciones extraesqueléticas: El compromiso cutáneo es común y además elemental para constituir la base diagnóstica de esta entidad, otros hallazgos más raros son las lesiones de ojos, aorta y pulmones.

Lesiones cutáneas. Suelen preceder al compromiso articular. La lesión más común es la psoriasis vulgaris, menos frecuentemente se observa psoriasis en gota o la forma pustulosa. Casi un 80% de los pacientes con artritis psoriásica presentan lesiones ungueales, entre éstas se encuentran la onicolisis, leuconiquia, hiperqueratosis subungueal, pero la más significativa, aunque no patognomónica, es el piqueteado ungueal. Para algunos autores el compromiso ungueal de los pacientes psoriásicos predispone a desarrolar artritis. La afectación de las uñas es más frecuente en los pacientes con artritis psoriásica que en los que padecen solamente psoriasis.
 


Exámenes complementarios

Radiología:
Este estudio permite observar hallazgos típicos tanto en las articulaciones periféricas como en las axiales.

 

Articulaciones periféricas: Engrosamiento de tejidos blandos. Puede ser periarticular si solo se afecta la articulación, o difuso cuando hay tenosinovitis.

 

Osteoporosis yuxtaarticular: En el comienzo de la enfermedad se puede observar una leve osteoporosis que luego desaparece.

 

Estrechamiento de la luz articular: En grandes articulaciones como las rodillas, tobillos, codos y caderas se observa la pérdida difusa del espacio articular al igual que en la artritis reumatoidea. En las pequeñas articulaciones de manos y pies esto se puede llegar a observar sólo al comenzar su lesión.

 

Ensanchamiento de la luz articular: En las pequeñas articulaciones de manos y pies luego del primer estadío de estrechamiento de la luz, puede haber destrucción del hueso marginal subcondral que amplía el espacio articular.

 

Erosión ósea: Inicialmente las erosiones aparecen en el margen articular, luego afectan la parte central. Si estas erosiones perduran producen el afilamiento de la epífisis distal de una falange y concomitante excavación de la base de la falange contigua, produciendo la típica imagen de “lápiz en copa”.

 

Proliferación ósea: La proliferación ósea en el margen de las erosiones es un hecho muy significativo pues no se ve en otras artritis como la reumatoidea. Esta proliferación suele aparecer alrededor de una erosión con apariencia espiculada o deshilachada.

 

Resorción de penachos: En las últimas falanges puede existir acroosteolisis distal con resorción de penachos, en casos severos la resorción puede ser más extensa.
Algunas veces se evidencia periostitis en falanges, metacarpianos o metatarsianos
En algunas localizaciones como la superficie posterior e inferior del calcáneo, trocánteres femorales y en tuberosidades es posible observar calcificación de inserción de tendones y ligamentos.

 

Subluxaciones y luxaciones: Son deformidades que se suelen encontrar en manos y pies.

 

Anquilosis: Puede ocurrir en muñecas y a veces en las articulaciones interfalángicas proximales y distales de manos y pies.

  Articulaciones axiales: En el esqueleto axial posterior se suele ver:

a) Sindesmofitos de base gruesa.
Emergen del borde del cuerpo vertebral, a nivel del tercio inferior de la columna torácica y en la columna lumbar, crecen en forma vertical sin afectar el disco intervertebral, tienden a unirse con los de la vértebra contigua. Tienen una distribución asimétrica, y su ancha base los diferencia netamente de los de la espondilitis anquilosante, esto les permite a los pacientes una mayor movilidad de su columna. Además algunos pacientes pueden presentar osificación paravertebral, posiblemente originada en focos inflamatorios del tejido conectivo.

b) Sacroileítis. La sacroileítis que desarrolla esta enfermedad suele ser unilateral.

c) Afectación de la columna cervical.
En este segmento de la columna se puede observar borramiento de las articulaciones apofisarias y a veces subluxación atlanto axoidea.
 

Laboratorio

La artritis psoriásica no posee determinaciones específicas.

 

Eritrosedimentación: Si bien se eleva en los períodos de actividad inflamatoria articular, también puede reflejar la severidad del compromiso cutáneo.

 

Factor reumatoideo: Los sueros de estos pacientes no son reactivos.

 

Hiperuricemia: En los pacientes con severo compromiso de piel, se puede observar una elevación de la uricemia por degradación exagerada de ácidos nucleicos.

  Antígenos de histocompatibilidad: Son muchos los encontrados en los pacientes psoriásicos con o sin artritis. Los más comunes son el HLA B13, B17, B38, B39, DR7 y B27.
 

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la presencia de psoriasis acompañada de una mono u oligoartritis periférica asimétrica, que puede incluir a las articulaciones interfalángicas distales, sin que se evidencie la presencia de factor reumatoideo. Además en las radiografías de las articulaciones de manos y pies pueden observarse erosiones amplias de las interfalángicas, osteolisis de penachos, etc. En el esqueleto axial hay espondilitis con sindesmofitos de basa gruesa y asimétricos, y sacroileítis unilateral.


Diagnóstico diferencial

 

Con las otras espondiloartropatías: La espondilitis anquilosante afecta preferentemente a hombres, generalmente tiene un comienzo axial posterior lumbosacro y es raro un compromiso periférico, la artritis psoriásica afecta a ambos sexos por igual y el comienzo axial es excepcional. Además en la espondilitis anquilosante la sacroileítis es simétrica y los sindesmofitos son delgados, y en la radiografía frontal de columna se aprecia la imagen en “caña de bambú”. El diagnóstico diferencial con el síndrome de Reiter podría ser algo más difícil, porque la artritis periférica y la espondilitis son similares a los vistos en la artritis psoriásica, pero la artritis del Reiter predomina en miembros inferiores y en general es menos erosiva que la de la psoriasis. Además el compromiso cutáneo del Reiter es más común en palma de manos y planta de los pies.

 

Con la osteoartritis: Cuando los nódulos de Heberden aparecen con inflamación y dolor de las articulaciones interfalángicas distales de las manos, para diferenciarla hay que tener en cuenta que la artritis psoriásica clásica tiene además el compromiso ungueal. La otra posibilidad para diferenciar estas patologías, es confundir la espondilosis de la osteoartritis con la espondilitis psoriásica. En el primer caso las formaciones que se observan son osteofitos, y en el segundo son sindesmofitos de base gruesa.
Con la gota. Cuando el comienzo de la artritis psoriásica es monoarticular, y más aún si compromete pie, se la puede confundir con un acceso de gota si se acompaña de hiperuricemia.

 

Con artritis reumatoidea: Cuando la artritis psoriásica es poliarticular y simétrica, Puede confundirse con artritis reumatoidea seronegativa (sin presencia de factor reumatoideo). La falta de manifiesta osteoporosis epifisaria, y el hallazgo de erosiones óseas, casi descartan el diagnóstico de artritis reumatoidea, pues las seronegativas son menos agresivas. Si además existe compromiso de articulaciones interfalángicas distales, talalgia y dolor lumbar, el diagnóstico de artritis psoriásica es más evidente.

Tratamiento

Aunque existen casos de artritis psoriásica de evolución poco agresiva y fácilmente controlables, en general al igual que otras artritis crónicas, se utilizan antiinflamatorios y drogas de acción mediata para controlar la lesión articular. Además se prescribe terapéutica simultánea para mejorar el cuadro cutáneo.

 

Antiinflamatorios no esteroides: Es la terapia inicial de esta enfermedad. Cuando se los prescribe precozmente, la artritis en algunos casos puede remitir. Los fármacos más utilizados son la indometacina, el naproxeno, el celecoxib, etc.

 

Corticoesteroides: Es conveniente evitar su uso sistémico, porque puede agravar el cuadro cutáneo. La inyección intraarticular puede mejorar el dolor y la flogosis de una articulación resistente al tratamiento.

 

Otras drogas: Si con el tratamiento aintinflamatorio no se consigue a corto plazo mejorar la inflamación articular, es común recurrir a otras drogas que se administrarán simultáneamente para modificar favorablemente el curso de la enfermedad. Se ha tratado de utilizar las mismas drogas que se indican en la artritis reumatoidea pero no todas resultan eficaces.

La sulfasalazina
ha demostrado en algunos casos ser efectiva, pero cuando además el componente cutáneo es importante, lo más apropiado es el uso de metotrexato, porque mejora tanto la artritis como el cuadro psoriásico. Cuando se utilizan estas drogas hay monitorear periódicamente al paciente para controlar si son bien toleradas.
Con este mismo fin se utilizaron otras drogas, pero demostraron ser menos efectivas.
El tratamiento del componente cutáneo lo debe resolver el dermatólogo, salvo si mejora con el metotrexato que se indicó para la artritis.

 

A este grupo pertenecen:
  ESPONDILOARTROPATIAS
  ESPONDILITIS ANQUILIOSANTE
  SINDROME REITER
  ARTRITIS PSORIASICA
  ARTRITIS ENTEROPATICAS

 

 

 

 

 

 

 

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