ARTRITIS INFECCIOSA

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SINDROME DE SUPERPOSOCION

 

 
 

ENFERMEDADES - ESPONDILOARTROPATIAS SERONEGATIVAS

 

Síndrome de Reiter

En 1916 H. Reiter describió la asociación de artritis, uretritis y conjuntivitis. Pero además de la frecuente asociación con infección uretral, se considera que esta patología está relacionada en muchos casos con infección intestinal, por lo tanto se propuso en 1969 al síndrome de Reiter como una artritis reactiva. Tanto la infección uretral como la intestinal suelen preceder a la artritis en 2 a 4 semanas.


Prevalencia

Este síndrome afecta con mayor frecuencia a varones desde la pubertad hasta la cuarta década de la vida. En un 60 a 80% de estos pacientes se observó la presencia del antígeno HLA B27 el que le confiere susceptibilidad e influye en la severidad y expresión de esta patología. Tradicionalmente se estimaba que la relación hombres/mujeres era de 20:1. Desde que se reconoce que el episodio infeccioso inicial puede ser la cervicitis (hay que buscarla pues en general es silente), esta relación pasó a ser de 5:1. En cambio cuando la artritis reactiva es posdisentérica no existe predominancia de sexo.


Epidemiología

Las distintas formas de presentación de este síndrome, y la dificultad que existe a veces para establecer el diagnóstico de certeza, son obstáculos para realizar estudios epidemiológicos. Algunos centros han estimado que lo padecen 3,5 hombres menores de 50 años de cada 100.000.

El 1 a 3% de individuos no seleccionados desarrollan artritis luego de un episodio de uretritis no específica, de las cuales la Chlamydia trachomatis es el principal agente. Igualmente el 1 a 4 % de población no seleccionada padece artritis luego de infecciones entéricas por Salmonella, Shigella o Campilobacter.

La infección intestinal por Yersinia enterocolítica y Y. Pseudotuberculosis también causó artritis reactiva preferentemente en sujetos que presentaban HLA B27.
La artritis reactiva se la observa con menos frecuencia en la población no caucásica, tal vez reflejando la menor incidencia de HLA B27. El síndrome de Reiter es raro en la raza negra, y cuando ocurre los pacientes no presentan HLA B27.


Estiopatogenia

La etiología no es completamente conocida.

Se destacan dos hechos importantes:
a)
La presencia de episodios infecciosos previos.
b) Factores genéticos (80% presentan HLA B27).

Las bacterias más comúnmente asociadas al síndrome de Reiter son: Chlamydia trachomatis, Shigella, Salmonella, Campilobacter, Yersinia enterocolítica, Klebsiella y Micoplasma.

La mayoría de los casos de Reiter están asociados con infecciones transmitidas sexualmente. Hay evidencias de infección de Chlamydias durante, o precediendo a episodios de artritis en más del 70% de los pacientes. Si bien es conocido que el síndrome de Reiter se presenta luego de episodios de uretritis o diarrea, aún se ignora el mecanismo que juegan los agentes infecciosos en su patogénesis.

El cuadro clínico de artritis aguda es siempre el mismo, prescindiendo del organismo infectante específico. Esto sugiere que las diversas especies bacterianas involucradas poseen algún factor artritogénico común, que interactuando con un factor desconocido, que podría ser la presencia de HLA B27, permitirían desarrollar este síndrome.

Se han detectado antígenos de Chlamydia en células del tejido sinovial y en el líquido sinovial, en pacientes que tuvieron infección urogenital con ese agente. También se hallaron estructuras no viables de Yersinia enterocolítica y de Salmonella en células de la membrana sinovial, e inmunocomplejos conteniendo antígenos de Yersinia en la circulación y líquido sinovial, lo que sugiere que estos inmunocomplejos pueden transportar a los antígenos microbianos a las articulaciones.


Formas de comienzo

El Reiter suele presentarse como una oligoartritis aguda aditiva localizada en miembros inferiores y acompañada de alguna manifestación extraarticular. Como se trata de una artritis reactiva hay que indagar si existe puerta de entrada uretral o intestinal propia de este síndrome, pues seguramente el paciente no lo referirá espontáneamente por ignorar su relación con el cuadro articular, y por el tiempo que transcurrió desde ese episodio. En las mujeres aún es más difícil establecer este antecedente, pues si la puerta de entrada es uretral o de cervix seguramente no fue advertida por la paciente, y es el médico el que debe solicitar el examen correspondiente. Además del antecedente de diarrea o uretritis que debe estar presente para diagnosticar Reiter, eventualmente pueden hallarse inflamación ocular y distintas lesiones mucocutáneas.

Cuando pensar en síndrome de Reiter

Debe pensarse en Rieter ante una oligoartritis de miembros inferiores y de presentación aguda ocurrida en un varón joven, que tiene como antecedente previo cercano el haber presentado un episodio diarreico profuso, o una uretritis.
Si la oligoartritis se acompaña de ojo rojo, úlceras orales, balanitis circinada y/o queratodermia blenorrágica el diagnóstico es fácil.



Cuadro clínico

El cuadro clínico del síndrome de Reiter puede ser escaso, expresado únicamente por la oligoartritis, o tener además distintas manifestaciones extraarticulares.

 

Artritis: Es aguda, asimétrica, aditiva y oligoarticular, por esta razón puede confundirse con artritis séptica o gotosa.

Al comienzo suele afectar articulaciones de miembros inferiores (rodillas, tobillos, primera metatarsofalángica). Es frecuente que la inflamación articular produzca incremento de la cantidad de líquido sinovial. Al progresar el cuadro se pueden comprometer articulaciones del miembro superior y de la columna.
Cuando a la artritis de los dedos del pie se agregan cambios inflamatorios de la cápsula articular y de las vainas tendinosas se conforma la “dactilitis”. El miembro superior puede afectarse más tarde, y en algunos casos puede dar lugar a una poliartritis

Después de cierto tiempo de evolución de la artritis periférica se puede comprometer la columna, en este caso hay que tener en cuenta que, en la mitad de los pacientes que cursan los primeros estadíos, esta lesión es asintomática. La más frecuente manifestación de espondilitis es el dolor lumbar y la limitación de la movilidad, en algunos casos se acompaña de sacroileítis unilateral. Sólo en el 20% de los pacientes se afecta la columna vertebral, sin embargo en los pacientes con Reiter crónico, la columna está afectada en el 40 a 60%.

 
 

Entesopatías: Es un hallazgo característico de las espondiloartropatías, la localización más común es el calcáneo a nivel de la inserción del tendón de Aquiles y de la fascia plantar.

 
  Manifestaciones mucocutáneas: Su aparición es eventual, pueden observarse lesiones genitourinarias, oculares, orales y cutáneas.

a) Genitourinarias. La uretritis puede ser difícil de detectar, porque la misma a veces es transitoria en el hombre, y es oculta en la mujer. Los síntomas genitourinarios son frecuentes al comienzo, pero faltan en los pacientes posdisentéricos. La cervicitis es asintomática, es necesario el examen ginecológico para detectarla. Otro hallazgo común es la balanitis circinada, puede presentarse como vesículas o úlceras superficiales indoloras que asientan en el glande. En los pacientes circuncisos estas lesiones son secas y pueden tornarse descamativas..

b) Lesiones orales. Algunos pacientes presentan úlceras orales indoloras que pueden asentar en la lengua o en el paladar.

c) Lesiones cutáneas. La queratodermia blenorrágica es la más común de las manifestaciones cutáneas, se manifiesta por una erupción pápulo escamosa indolora observada habitualmente en palma de manos y en planta de pies, aunque en casos severos se extiende a todo el cuerpo. La histopatología de estas lesiones es indistinguible de la psoriasis pustulosa. En pacientes con enfermedad crónica puede haber lesiones ungueales similares a las de la psoriasis, excepto el piqueteado ungueal.

d) Lesiones oculares. La conjuntivitis es la más frecuentemente observada, es recurrente y dolorosa. Algunos casos más severos presentaron uveítis unilateral.
     

Exámenes complementarios

Radiología:
El compromiso articular del síndrome de Reiter es asimétrico, oligoarticular y más común en miembros inferiores.

La osteoporosis yuxtaaricular es leve y transitoria, se la observa al comienzo del proceso inflamatorio. Si la artritis involuciona en poco tiempo no se produce la progresión lesional, en cambio si el cuadro de artritis perdura aparecen otras alteraciones.
El estrechamiento del espacio articular es visto más frecuentemente en las pequeñas articulaciones de pies, manos y muñecas, que en los tobillos y rodillas. En casos con persistente artritis pueden verse erosiones rodeadas de neoformación ósea reactiva. En algunos pacientes se encuentran signos de periostitis y/o calcificación de entesopatías como los observados en la artritis psoriásica.

La sacroileítis unilateral se detecta en el 5 a 10% de pacientes al comienzo de la enfermedad, y en el 70% en los casos crónicos, en estos últimos el compromiso puede ser bilateral. En el tercio inferior de la columna torácica y en el superior de la lumbar, pueden desarrollarse sindesmofitos asimétricos de base gruesa, similares a los de los referidos en la artritis psoriásica.


Laboratorio

Los exámenes de laboratorio son inespecíficos. En pacientes de curso prolongado el hemograma puede revelar una anemia. El recuento de glóbulos blancos es variable, en algunos pacientes es normal mientras que en otros se eleva.

La eritrosedimentación suele ser muy elevada al comienzo de la artritis, y se normaliza al remitir la inflamación. El recuento leucocitario del líquido sinovial extraído de una articulación inflamada es hipercelular con predominio de polimorfonucleares.

Los cultivos de secreción uretral y de heces suelen ser negativos, pero en los pacientes pueden encontrarse anticuerpos del agente causante del cuadro. El HLA B27 está presente en el 60 a 80% de los pacientes con Reiter.


Diagnóstico

Se basa en la aparición rápida de una artritis que comienza en unas pocas articulaciones de los miembros inferiores, que afecta preferentemente a un varón entre 15 y 30 años, con antecedente previo cercano de uretritis o episodio diarreico copioso, y presenta una eritrosedimentación significativamente elevada. Si se agrega conjuntivitis u otras lesiones mucocutáneas típicas, y la presencia de HLA B27, se confirma el diagnóstico. En la mujer como ya fue referido es necesario solicitar además en algunos casos, un examen ginecológico para detectar las lesiones iniciales.


Diagnóstico diferencial


Esta patología debe diferenciarse en algunas oportunidades principalmente de la artritis psoriásica, artritis reumatoidea seronegativa y de artritis enteropáticas.

La artritis psoriásica debe ser tenida en cuenta para diferenciarla de un Reiter crónico con compromiso articular, cutáneo, y de columna. También en el caso del Rieter con queratodermia blenorrágica extensa, pues estas lesiones cutáneas son indistinguibles de la psoriasis pustulosa.

Puede llegarse a pensar en artritis reumatoidea seronegativa en los pacientes crónicos de síndrome de Reiter que se tornaron poliartríticos, pero se debe tener presente que la artritis reumatoidea predomina en el sexo femenino, y la evolución radiológica de las lesiones articulares es distinta, al igual que la afectación de la columna vertebral.

La artritis enteropática se asocia con diarrea crónica, el cuadro articular periférico en general se relaciona la reagudización de la enfermedad intestinal.

Tratamiento

El síndrome de Reiter puede tener un curso con remisiones y exacerbaciones, no
posee un tratamiento específico
, pero los antiinflamatorios no esteroideos resultan eficientes para mejorar la inflamación articular. En algunos casos en que persiste inflamada una articulación puede ser de utilidad una infiltración de corticoesteroides.
En los casos de artritis que no responden a los antinflamatorios se puede agregar Sulfasalazina que resultó efectiva en muchos casos.
En casos severos se indican inmunosupresores, de estos el más utilizado es el Metotrexato. Cuando el Metrotexato resulte inefectivo, o no sea tolerado puede reemplazarse por Azatioprina. En los casos en que el cuadro articular tarda en remitir debe indicarse un plan de ejercicios.

A este grupo pertenecen:
  ESPONDILOARTROPATIAS
  ESPONDILITIS ANQUILIOSANTE
  SINDROME REITER
  ARTRITIS PSORIASICA
  ARTRITIS ENTEROPATICAS
 
 

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